- De los Siete Dones
del Espíritu Santo en Cristo
(Autor: San Bernardo) - Celebración Eucarística
- Solemnidad de la Anunciación del Señor
(Juan Pablo II, Basílica de la Anunciación, Marzo 25 del 2000) - Visite nuestra Galería de Imágenes
Esta gran fiesta tomó
su nombre de la buena nueva anunciada por el arcángel
Gabriel a la Santísima Virgen María, referente
a la Encarnación del Hijo de Dios. Era el propósito
divino dar al mundo un Salvador, al pecador una víctima
de propiciación, al virtuoso un modelo, a esta
doncella -que debía permanecer virgen- un Hijo
y al Hijo de Dios una nueva naturaleza humana capaz de
sufrir el dolor y la muerte, afín de que El pudiera
satisfacer la justicia de Dios por nuestras transgresiones.
El mundo no iba a tener un Salvador hasta que Ella hubiese dado su consentimiento a la propuesta del ángel. Lo dio y he aquí el poder y la eficacia de su Fíat. En ese momento, el misterio de amor y misericordia prometido al género humano miles de años atrás, predicho por tantos profetas, deseado por tantos santos, se realizó sobre la tierra. En ese instante el alma de Jesucristo producida de la nada empezó a gozar de Dios y a conocer todas las cosas, pasadas, presentes y futuras; en ese momento Dios comenzó a tener un adorador infinito y el mundo un mediador omnipotente y, para la realización de este gran misterio, solamente María es acogida para cooperar con su libre consentimiento.






