La
devoción a la Señora de la Divina Providencia se
originó en Italia en el siglo XIII. Fue una devoción
muy popular que llegó hasta España, donde se le
levantó un santuario en Tarragona, Cataluña.
Al ser
nombrado obispo de Puerto Rico Monseñor Gil Estevez
y Tomás, llevó consigo la devoción que conoció en
sus años de seminarista. La imagen que el Obispo
mandó a tallar fue hecha en Barcelona. Se trata
de una hermosa imagen sentada que muestra a la Virgen
inclinada sobre el niño dormido en su regazo. Las
manos de la Virgen se unen en oración mientras sostiene
la mano izquierda del niño.
El Papa
Pablo VI la declaró Patrona principal de la Isla de
Puerto Rico el 19 de noviembre de 1969.