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MANDAMASES O MANDAMENOS Por Jesús Carnicero Ejercer la autoridad paterna parece en los tiempos actuales una utopía autoritaria prohibida para los amantes de la libertad. Las estadísticas de una crisis difícil de remontar. Los padres todavía cuentan con autoridad y saben hacerse obedecer en uno de cada tres hogares, aunque a veces sea a regañadientes, según opinan los mas de mil adolescentes consultados. En otra tercera parte de hogares no existe esta autoridad, por un doble motivo: bien porque el padre se ha acomodado a las circunstancias y prefiere transigir en vez de exigir; o bien porqué un padre autoritario ha roto el hilo de comunicación con sus hijos e hijas. Por último, algo más de una tercera parte de los adolescentes parece confundir la autoridad con el autoritarismo, hasta tal extremo ha llegado la crisis de Autoridad. , es que el simple enunciado de la palabra despierta animadversión. Ante la simple enunciación de la pregunta "¿Quién crees que manda en tu casa?", este último grupo de chicos y chicas de 14 a 18 años, reaccionan como si el simple ejercicio de la autoridad fuese algo en sí mismo negativo, como si la autoridad estuviese mal vista. "Mi casa no es un cuartel y no manda nadie". "Somos personas libres"; "no hay alguien que mande, todos mandamos algo", son algunas de las expresiones más corrientes entre este grupo para demostrar que en su casa no existe una autoridad bien definida. Hogares anárquicos El porcentaje de chicos y chicas que, con distintas expresiones, viene a decir que "en mi casa mandamos todos", o que "en mi casa no manda nadie", que viene a ser lo mismo, es del 28,3% entre los chicos y del 26,3% entre las chicas. Es significativo este porcentaje porque la posibilidad de hogares donde no hubiera autoridad no figuraba entre las proposiciones de la encuesta, que se referían a la opción de que mandara el padre, que mandara la madre o que mandaran ambos conjuntamente. Por tanto, las expresiones de rechazo de la autoridad, de las respuestas de los adolescentes se desprende un desprestigio de la autoridad, una confusión entre la autoridad y autoritarismo, que chicos y chicas expresan de muchas maneras: "todos queremos mandar, pero casi nadie lo consigue", "hay un sistema democrático, mandamos todos", Mandamos todos, casi siempre", "un intercambio de opiniones hace funcionar nuestra casa"... son algunas de las frases indicativas de que la autoridad no atraviesa el mejor momento. A favor de la corriente Pero al margen de las causas que han llevado al desprestigio de la autoridad, se deduce de las contestaciones de los chicos y chicas que muchos padres (al menos, uno de cada tres) parecen haber desertado de ejercer la autoridad y ha adoptado una actitud acomodaticia que evita el conflicto o el tener que ir contra la corriente de modas y costumbres. Ejemplos de esa actitud acomodaticia hay varios, pero uno solo puede bastarnos: la mayor parte de los adolescentes que suelen salir el fin de semana de "movida" admite que dejan preocupados a sus padres, pero sólo un 5% (28 chicos y 24 chicas sobre un total de 1016) señalaban hallarse sometidos a uno hora fija de regreso la noche del viernes o sábado, que oscilaba entre las 9:30 y las 11:30 horas ¡Hijos al poder! Chicos y chicas son conscientes de que tienen mucho poder, aunque muy poquitos afirman mandar ellos en casa. Se trata de un poder fáctico, y ellos sí que son conscientes. Había que exceptuar a esos hogares en los que el padre o la madre manda autoritariamente o tiránicamente ("los hijos no tenemos ni vos ni voto", "manda mi padre, pero mi madre lo contradice bastante"). En cuanto a la elección entre el padre y la madre, en general los chicos son más proclives a creer que es el padre quien manda en casa. Hogares equilibrados Pero, en conjunto, el mayor porcentaje de los adolescentes creen que el padre y la madre mandan conjuntamente. Se trata de hogares en donde el padre, junto con la madre, ejerce una autoridad natural, y, lo que es más importante, una autoridad que los hijos no discuten, en la que no se excluye el diálogo, sino que, antes bien, se fomente y se vive de un modo más intenso. Padres comprensivos En otra de las preguntas realizadas a los adolescentes se les planteaba qué cualidades apreciaban más en el padre. Chicos y chicas, aunque especialmente ellas, no dejaban lugar a dudas: la cualidad que más apreciaban en el padre era la comprensión. Esto nos muestra bien a las claras el desprestigio de la autoridad, probablemente confundida con arbitrariedad y malos modos. Queda más claro esto cuando comprobamos que la cualidad menos valorada en el padre es precisamente la exigencia.
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