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Pedrito en la edad de la obstinación

Por la Lic. Viviana Nasif de Cattaneo Psicopedagoga

Sinceramente, al leer en unas de las notas, las líneas tituladas "Papá quiero ser como tú" sentí que un balde de agua fría caía sobre mi cuerpo, asiéndome despertar.

Tantas ocupaciones, tantas exigencias, tanto estrés acompaña nuestra vida, que subidos a ese tren, olvidamos muchas veces lo básico, lo hermoso, lo increíble, que es nuestra propia familia. Es difícil el equilibrio, o al menos para mi, pero hay que intentarlo... Aseguro que cuesta, pero lo pondré como meta ...

Por otro lado, tengo dos hijos : Pedrito de 3,5 años y Juliana de 16 meses. Pedrito va al jardín, y trajo de allí un montón de cosas, algunas buenas y otras a las que en casa no estamos acostumbrados, por ejemplo pegar, contestar, desafiar cuando se lo reta. Pedrito es (o era) un niño muy obediente y tranquilo, un poco tímido y vergonzoso, logró socializarse bastante, pero no se cómo trabajar desde casa, para cambiar los modales adquiridos que no deseáramos que perduraran. Es como que lo que uno hace, tiene el efecto contrario. En el jardín se porta muy bien, pero convive con conductas, que luego repite en casa, usando a su hermanita de compañera. ¿Alguien me puede orientar, sobre cómo manejar la situación? Todo lo que yo intenté, no dio frutos ...

Gracias A la espera de alguna sugerencia Saluda desde temperley, Bs.. As, Argentina Ebiana Marey

Respuesta:

La etapa evolutiva por la que Pedrito está atravesando se conoce como "Primera edad de la obstinación". ¿Qué significa esto?: el niño responde a la voluntad de otro con la oposición y la resistencia. A la obstinación suele unirse la terquedad: mantiene su propia opinión y su propio deseo con violencia, rígidamente, en pugna con la oposición y el deseo ajenos. Se defiende: vocifera, araña, muerde, se tira al suelo, etc.

¿Cómo se explican estas conductas?

Se deben al despertar de la conciencia del yo. Hasta esta edad el niño registraba todas las experiencias sin ser conciente de si mismo, vivía las cosas sin reflexionar sobre su propia persona. Ahora se convierte en objeto de vivencias: es la primera independización del yo respecto al mundo que lo rodea.

Por todo esto es que el niño responde negativamente a las exigencias, límites, e imposiciones exteriores.

Pautas educativas

En esta edad de la obstinación requiere el niño muchísima paciencia por parte de los padres, quienes lograrán quizá mas fácilmente educar si se les manifiesta con claridad que TODO NIÑO NORMAL, POR LEY NATURAL, TIENE QUE PASAR POR LA EDAD DE LA OBSTINACIÓN, porque este choque de la voluntad propia con la ajena es un factor propulsor del desarrollo moral y social imprescindible y por tanto no se le puede ni se le debe evitar a ningún niño.

Un niño al que en esta edad no se le enseñe a ponerse en su lugar y renunciar a sus caprichos, por ser tratado con demasiada condescendencia y tolerancia, mas adelante tampoco lo sabrá hacer y se volverá egoísta.

Por el contrario, un niño cuya voluntad se paraliza en sus comienzos por la excesiva dureza e inflexibilidad de unos padres incomprensivos o acaso por castigos corporales, tampoco tendrá más adelante fuerza y audacia para defender sus justas pretensiones, será un hombre sin iniciativa y sin confianza en si mismo.

Los padres harán bien en no provocar innecesariamente la obstinación del niño con mandamientos y prohibiciones demasiado frecuentes y enérgicos. Cuando sea posible, se debe respetar la voluntad del niño en todas las cosas pequeñas y secundarias -Ej: el niño quiere beber en la taza roja en lugar de la blanca-. Pero tanto mas consecuentemente se ha de perseverar en el cumplimiento de los mandatos importantes -Ej: acostarse a un horario determinado, ordenar los juguetes luego de jugar, no hacer ruido mientras duerme un hermano menor, etc-. Si entonces se obstina, désele la menor importancia posible; si no se le hace caso, desiste pronto de su empeño.

En familia los niños suelen obstinarse con más fuerza contra la madre que contra el padre, que permanece menos tiempo en casa, y por tanto les impone mas respeto. También influye su puesto en la serie de hermanos, los hijos únicos, así como los benjamines mimados, presentan los accesos de obstinación más fuertes y frecuentes. En las familias numerosas, en las que los niños se educan más por el orden constante de la vida en común que por la continua intervención de los padres, las dificultades de la educación suelen ser menores que en las familias con uno o dos hijos.

Para tener en cuenta:

La finalidad del desarrollo en la primera edad de la obstinación es el robustecimiento de la voluntad y la formación incipiente de la persona, o sea, la adquisición de la capacidad del yo para determinarse libremente a sí mismo.


Bibliografía comsultada: EMPLEIN, Heinz.
Tratado de psicologá. Editorial Labor, Barcelona, 1980.

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