El
Nuevo Testamento
Las Epístolas
de San Pablo
Carta a los Colosenses
El Apóstol escribe esta
carta desde Roma donde estaba preso, hacia el año
62, con el fin de explayarles, como a los Efesios, aspectos
siempre nuevos del Misterio de Cristo, y de paso desenmascarar
a los herejes que se habían introducido en la floreciente
comunidad cristiana, "con apariencia de piedad"
(II Tim. 3, 5), inquietándola con doctrina falsas
tomadas del judaísmo y paganismo (necesidad de la
Ley, de la observancia de los novilunios y de la circuncisión,
culto exagerado de ángeles, gnosticismo, falso ascetismo).
A este respecto véase, con sus notas, la Epístola
a los Gálatas, especialmente el cap. 2.