El
Nuevo Testamento
Las Epístolas
de San Pablo
I Carta a los Tesalonicenses
Tesalónica (hoy Salónica),
capital de Macedonia, recibió la luz del Evangelio
en el segundo viaje apostólico de S. Pablo. No pudiendo
detenerse allí a causa de la sedición de los
judíos, el Apóstol se dirige a ellos mediante
esta carta, escrita en Corinto hacia el año 52 -es
decir, que es la primera de todas las epístolas-
para confirmarlos en los fundamentos de la fe y la vocación
de la santidad, y consolarlos acerca de los muertos con
los admirables anuncios que les revela sobre la resurrección
y la segunda venida de Cristo.