Noveno día de la Novena al Angélico Doctor y maestro Santo Tomas de Aquino

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.

ACTO DE CONTRICIÓN.

Señor mío Jesucristo, mi Padre, mi Criador y mi Redentor, en quien creo, en quien espero y a quien amo sobre todas las cosas, tened compasión de mi miserable pecador, y concededme por vuestra bondad un verdadero arrepentimiento de todos mis pecados. Lo siento de veras por ser Vos quien sois, me pesa de haber ofendido con ellos a un Padre tan bueno, que sois todo amor. Perdonadme, Padre misericordiosísimo, y concededme la gracia de morir mil veces antes que volver a pecar.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios y Señor de las ciencias, Padre Omnipotente, cuya voz fecunda en sí misma hizo venir al ser todas las cosas, cuya providencia se extiende a todas ellas, cuya bondad se ostenta particularmente en la efusión de vuestra gracia, que dais a cada uno según la medida de la donación de Cristo Señor nuestro: Salvador de nuestras almas, que nos disteis Apóstoles, Profetas, Evangelistas y Pastores para edificación de vuestra Iglesia Santa y para que creciéramos por todas las cosas en Vos, que sois nuestra cabeza: Espíritu divino, que, siendo uno y el mismo en todos los siglos, comunicásteis vuestros dones y gracias a tantos Doctores y Maestros, y enriquecisteis con la efusión de todas ellas la bendita alma de nuestro Angélico Maestro Santo Tomas, haciéndole como un depósito general de la santa doctrina, y padre de una posteridad numerosa de verdaderos sabios.

Estas virtudes, con que enriquecisteis a nuestro Angélico Maestro, elevándole por ellas al alto grado de sabiduría, que le ha hecho en todos tiempos el consuelo de la Iglesia, oráculo de los Concilios, guía de las Escuelas, y asombro de sus mismos enemigos, son las que rendidamente os pedimos por su intercesión. Comunicádnoslas, Señor, para que siendo imitadores de sus virtudes, e hijos de su sabiduría celestial, merezcamos instruir en la salud a muchos durante esta vida, y resplandecer en la otra por perpetuas eternidades. Amen.

DÍA NOVENO:

Prudente sobriedad en el estudio de las ciencias naturales. Angélico Maestro y Protector mío, David magnánimo, que animado del celo del Señor despojáis a la Filosofía terrena de los tesoros de ciencia que detenía en la mentira, santificándolos con vuestro estudio y consagrándolos al servicio de la Religión: Salomón magnifico, que acumulados muchos tesoros de conocimientos humanos, fabricasteis de ellos un templo majestuoso donde descansara la ciencia de las ciencias, recibiendo el homenaje y obsequio de todas ellas: por la sobriedad santa con que manejasteis sus luces sin dejaros arrebatar de una curiosidad vaga, ni seducir de los atractivos de la soberbia, os suplicamos humildemente nos alcancéis del Señor una prudente cautela con que ni despreciemos las verdaderas luces que la Religión Santa no terne, ni abracemos las falsas que cubiertas bajo la apariencia de verdaderas preparan los caminos al error, fomentan la insubordinación de nuestro espíritu, y le arrastran miserablemente a la impiedad. Haced, Santo mío, que penetrados de un sólido amor a la sabiduría merezcamos el renombre glorioso de Filósofos, envilecido en estos días por tantos profanadores de esta ciencia; venguémosla por vuestra intercesión de sus insultos, aprendamos en ella a maravillar nuestra razón frente a tantos misterios naturales, elevémonos de su contemplación a la de un Dios, autor a un mismo tiempo de la gracia, para que cautivando a imitación vuestra todo entendimiento en obsequio de la Fe, hagamos racional nuestro obsequio, despojemos al Egipto, que es la Filosofía de este mundo, de sus tesoros, enriquezcamos con ellos al pueblo del Señor, hagamos triunfar la verdad en esta vida, y merezcamos verla cara a cara en la otra por los siglos de los siglos. Amen.

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA

Santísima Señora, concebida sin pecado, Aurora deseada por tanto tiempo, que por vuestra profundísima humildad merecisteis ser Madre de la Sabiduría increada, disipando como tal las tinieblas del mundo, y destruyendo las herejías en todos los siglos; por la singular ternura con que miráis a los que aspiran a ser algún dia evangelizadores de la paz, y por el cariño especial con que distinguisteis a nuestro Angélico Maestro Santo Tomas, siendo su guía y protectora en los estudios, os suplicamos no desamparéis a los que siguiendo su doctrina desean juntamente imitarle en la práctica de las virtudes, singularmente en la tierna devoción para con Vos Recibid, Madre dulcísima, la ofrenda que os hacernos de nuestro corazón, entendimiento, talentos y estudios: dilatad sobre vuestra Academia el manto real de vuestra augusta protección, para que trabajando la sombra de tan benignos auspicios, crezcamos en virtud y letras, evitemos los escollos que nos cercan por todas partes, y rotos los lazos de la impiedad, brillemos con una humilde sabiduría, y recibiendo la aureola preciosa de Doctores en la otra, cantemos vuestras misericordias los siglos de los siglos. Amen.

ANTÍFONA

¡Oh Santo Tomás, gloria y honor de la Orden de Predicadores!
Transpórtanos a  la contemplación de las cosas celestiales, tú que fuisteis maestro soberano de los sagrados misterios.

V. Ruega por nosotros, Santo Tomás.
R. Para que nos hagamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACION FINAL

Dios, que iluminas tu Iglesia con la maravillosa sabiduría de Santo Tomas, tu confesor y doctor, y su santa manera de trabajar, concédenos, te lo suplicamos, que nos anime a vivir y a contemplar tus santos misterios. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

GOZOS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.

1

Ya Tomás la escuela en Vos
Todo honor y auxilio fía,
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

2

Vuestra cuna ya se sabe,
Os predijo en gloria suma
Hombre de primera pluma,
Pues tragáis en ella un Ave
Aquella, donde suave
Nido el Redentor tenía.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

3

Sin que a vuestra casa cuadre,
Os lleváis de la afición,
Que el punto de Religión
Es el que os saca de Madre,
Allegándoos al buen Padre
Grande Guzmán que os quería.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

4

De buey mudo el apellido
El silencio os dio por cierto:
Mas conoció el grande Alberto,
Que daríais gran mugido,
El que al mundo ya aturdido
Por todas partes tendría.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

5
De un hermano la crueldad
Macular vuestro candor
Antes pensó con rigor,
Después con la liviandad
Cuando rio de castidad
El fuego que en Vos ardía.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

6

Viendo Dios que con tesón
De Luzbel rechazó el arte
Quiso a tal baluarte
Añadirle otro cordón
Cual para mayor blasón
Os lo triplicó Maria.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

7

Cinco libros os mostró
En carácter encarnado
El maestro consumado
Que de espinas se la creó,
Doctor quinto os aclamó
La catedra en que pendia.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

8

Porque su gloria se esplique
Vuestro escrito fue al Supremo,
Quien le proveyó su extremo,
Visto ya se notifique;
Pues para que se publique
Tal visto bueno tenia.
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

9

Porque a tu fin te prepares
Comenzarte al acabar
Un cántico singular
Que es un cantar de cantares
Con glorias tan singulares
¿tal cisne cual volaría?
Sol de la Iglesia de Dios,
Grande horror de la herejía.

10

Desde el trono superior
Rayos vibra en abundancia,
las sombras de la ignorancia
Disipa del pecador,
De la lascivia el ardor
Reprime al que en el confía.
Sol de la Iglesia de Dios,