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Lunes 20 de Marzo de 2017

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado. 

Comentario:

 Hoy celebramos a San José, el casto esposo de la Virgen María. Y el Evangelio nos lo presenta hoy en medio de una situación difícil. Porque María ya era su esposa, sin embargo aún no convivían, pero era notorio que María había quedado embarazada, pero no de Él. Por lo tanto, para la gente de aquella época eso era adulterio y estaba castigado con la muerte, ser apedreada públicamente. Sin embargo San José decide rechazarla, pero en secreto, porque no quería que la apedreen. Podríamos preguntarnos, ¿por qué decimos entonces que era una persona justa, si no cumplió la ley? Además cualquiera hubiera pensado: ¡me ha traicionado, merece un castigo! Sin embargo San José no era un mero cumplidor de leyes, sino que también era una persona compasiva. Y creo que eso nos ayuda a entender quién es una persona justa. El justo no es simplemente el que cumple mecánicamente mandatos y normas externas, el justo es el hombre piadoso que ama a Dios y que cumple sus mandatos porque vive cerca de Dios. Y es por eso que de él brota la compasión, la misericordia.

 No juzga a María, no la condena en su interior, sino que trata de salvarla. Esa es la verdadera justicia, no la que busca el castigo del pecador, eso es ser un justiciero. El justo es el que siempre busca el bien del otro, su conversión. Porque lo injusto sería que una persona no pueda ser perdonada. Por tanto vemos que San José es modelo de hombre recto, veraz. Y se convierte en modelo para todos aquellos que son padres de familia, jefes del hogar. Están invitados a ser hombres justos, es decir, que amen profundamente a Dios y sus mandatos y al mismo tiempo que sean compasivos y misericordiosos con los demás.

 Vivamos así. San José es un hombre del que se dice muy poco, pero suficiente, porque ya se sabe lo esencial. Que nos conozcan también por lo esencial. El resto sobra. Que lo esencial en nuestra vida sea amar a Jesús.

P. Juan José Paniagua

 

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