7 de setiembre de 2003 - 2:06 PM

Un periodista católico revela quiénes son los verdaderos enemigos de “La Pasión”

Redacción ACI Prensa

Un periodista católico revela quiénes son los verdaderos enemigos de “La Pasión”

En un esclarecedor reportaje publicado en diversos medios católicos, el periodista norteamericano Tom Piatak  reveló que los verdaderos enemigos de la película “La Pasión” no son los líderes liberales de Hollywood  ni la  “Liga Anti Difamación”, sino un grupo de académicos y biblistas que se denominan “cristianos”... pero que detestan que la Biblia sea aceptada como un texto revelado. En el reportaje titulado “Gibson y sus enemigos”, Piatak señala que los intelectuales que iniciaron la ola de críticas contra la película “La Pasión” (The Passion) incluso antes que ésta se estrene son “rígidos guardianes de lo políticamente correcto, cuyas opiniones respecto de la cristiandad tradicional es tan negativa que esperan silenciar a Gibson porque él la profesa”.

Piatak destaca especialmente el papel de la académica de la Universidad de Boston Paula Fredriksen,  que inició la campaña de ataques con un artículo titulado “Mad Mel” (el Loco Mel) publicado  por la revista anticlerical “The New Republic”.

Fredriksen, que  formó parte del grupo de catedráticos que revisó un pre-guión de la película de Gibson  conseguido con artimañas ilegales,  calificó a The Passion  como “una costosa dramatización de los puntos claves de la teología tradicional”. 

Según Piatak, “el grupo de Fredriksen quería esencialmente que Gibson destruyera el guión y que elaborara uno a su gusto. Si es que Gibson no accedía, la consecuencia serían condenas que buscarían eliminar la película”.

Fredriksen “se queja de que la obra de Gibson no es históricamente fiel, porque los Evangelios difieren entre ellos en detalles de la Pasión. Pero la ADL y Fredriksen están atacando a Gibson precisamente porque está haciendo una película que muestra aquello en lo que todos los Evangelios coinciden”, dice el periodista católico.

“La verdadera batalla de aquellos que atacan a “La Pasión” no es contra Gibson, sino contra Mateo, Marcos, Lucas y Juan”, agrega.

Para explicar este punto, Piatak cita un reciente libro de Fredriksen en la que ésta señala que  después de haber caminado por las calles de Jerusalén y ver el enorme tamaño del Templo,  concluyó que nadie hubiera podido distinguir a Jesús y los cambistas.

“A partir de este ‘descubrimiento’ –escribe  Piatak-, Fredriksen concluyó lo que ahora presenta como la ineludible verdad que debe ser aplicada forzosamente en contra de los equivocados cineastas: Pilatos, no los sumos sacerdotes, es el único que realmente quería matar a Jesús”.

El periodista informa además que el supuesto “celo por la historicidad” de Fredriksen  queda evidenciado en una entrevista concedida en 1998 a la revista del Boston Globe,  en la que señaló, “Me encantó ‘La Última Tentación de Cristo’. La he proyectado en mi clase de teología, porque es una tormentosa construcción acerca de lo que le molesta a la gente en el siglo 20, es una manera de usar a Jesús como una pantalla donde mostrar tales cosas”.

“Es difícil –comenta Piatak- alejarse más de la historia que el blasfemo, absurdo y ahora olvidado film de Scorsese, pero, a diferencia de Gibson, no es un creyente de la “teología tradicionalista” así que aprueba el examen de Fredriksen”.

Teólogos “católicos”

Piatak cita otra respuesta de Fredriksen a la pregunta de si el anti-semitismo era integral en el cristianismo. A ello,  respondió:  “el anti-semitismo ha sido integral al cristianismo. Cuando te pones a pensar, el Holocausto fue el más grande, más enérgico y más espontáneo movimiento ecuménico cristiano desde las Cruzadas: ortodoxos lituanos (sic), luteranos alemanes, franceses católicos – todos se apuntaron para matar a civiles judíos, a niños”.

“Me deja perplejo –comenta Piatak ante esta afirmación- ver que alguien que iguala en esencia el cristianismo con el nazismo, haya sido llamada a consulta por teólogos católicos”.

Pero Piatak explica que esta contradicción es explicable si se considera que los teólogos católicos que consultaron con Fredriksen  son “el mismo grupo que el año pasado lograron colocar en la página web de la Conferencia de Obispos Católicos (de Estados Unidos) un comunicado diciendo que los católicos ya no deben intentar convertir a los judíos”. “Los avergonzados obispos –sigue Piatak- retiraron el comunicado rápidamente, el cual fue sujeto de críticas de parte de muchos teólogos, incluyendo una incisiva crítica del único teólogo americano que ha recibido la birreta roja de las manos de Juan Pablo II, Avery Dulles”.

El periodista católico revela además que la página web de estos teólogos  revela que éstos “buscan excluir ciertos textos del Nuevo Testamento – probablemente esté incluida la Pasión – de la misa” y cita lo que dicen los teólogos  “El NT contiene pasajes que han generado con frecuencia actitudes negativas en torno al los judíos y al judaísmo. El uso de estos textos en un contexto de culto aumenta la posibilidad de hostilidad hacia los judíos... Una vida litúrgica cristiana reformada expresaría una nueva relación con los judío y por ende haría honor a Dios”.

¿Es antisemita?

Piatak cita al prestigioso comentarista cinematográfico judío Michael Medved: “Si hay personas en la comunidad judía diciendo que los cristianos deben desechar ciertos pasajes de las Escrituras o de lo contrario serán acusados de anti-semitismo, estamos ante un puente demasiado lejos”.

Según el periodista católico las críticas en este sentido se basan “en la creencia de que los cristianos son proto-nazis hambrientos, y que necesitan la mínima provocación para salir y quemar una sinagoga. Fuera de su agresividad absoluta, este miedo pasa por alto el hecho que, todos los Viernes Santos, millones de católicos alrededor del mundo escuchan la Pasión según San Juan. Todos los Domingos de Ramos, otra de las narraciones de la Pasión se lee a decenas de millones de católicos. Otras denominaciones cristianas también leen estos relatos regularmente. El resultado no es la violencia, sino la reflexión espiritual y,  un comportamiento más parecido al de Cristo”.

“Tampoco existe una verdadera razón para creer que la representación de ‘La Pasión’ de Gibson tendrá un efecto distinto que la lectura anual de los pasajes de la Pasión en incontables iglesias en todo el mundo. Probablemente, los únicos antisemitas que vana ver el film serán aquellos alentados por las denuncias que ha recibido”, agrega Piatak.

Piatak concluye: “Si el grupillo de Fredriksen manejara el poder que desean, es difícil ver cómo la Piedad de Miguel Ángel  o las Pasiones de Bach  pasarían la prueba. Ni la Piedad ni las Pasiones han inspirado violencia, pero ambas continúan maravillando al mundo. Eso es lo que Gibson, un gran artista católico a la altura de su habilidad, aspira lograr. Debe dársele la oportunidad de hacerlo”.

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