4 de agosto de 2003 - 2:09 PM

Sacerdote exiliado reclama firme condena del terrorismo de ETA

Redacción ACI Prensa

Sacerdote exiliado reclama firme condena del terrorismo de ETA

El sacerdote Jaime Larrinaga párroco de Maruri exhortó, antes de su exilio, tanto al nacionalismo vasco como a los obispos a ser firmes en la condena del terrorismo de la banda criminal Euskadi Ta Askatasuna –Patria Vasca y Libertad– (ETA). “Sólo hay dos caminos: situarse contra los que matan, contra los que no condenan, o con ellos”, afirmó Larrinaga. “Yo me he definido contra el terrorismo y por eso he sido perseguido. Pido a la Iglesia y al nacionalismo la misma claridad”, declaró el sacerdote vasco en la última Misa que celebró en la parroquia que lo acogió por 34 años.

El sacerdote, que ha tenido que marcharse por la presión radical del Partido Nacional Vasco (PNV) y de ETA, se despidió de su feligresía pidiendo a la Iglesia y a los nacionalistas que se pronuncien de forma clara contra el terrorismo. Pidió a estos últimos que reafirmen su vocación democrática y que no se entrometan en campos que “no les corresponden”.

La salida del sacerdote de Maruri, una pequeña localidad próxima a Bilbao gobernada por el PNV, se efectúa después de haberla acordado hace unas semanas con el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez. Tras un año de exilio el P. Larrinaga retomará su labor en otra parroquia del País Vasco.

La difícil situación del párroco vizcaíno se dio a conocer hace un año, cuando el Padre Larrinaga se convirtió en el primer sacerdote vasco que requería la protección de un escolta para garantizar su seguridad. En los últimos meses, Larrinaga, amenazado por la organización separatista vasca ETA, ha sido blanco de ataques continuos tras la misa dominical a través de pasquines y concentraciones.

“Estoy un poco triste viendo en qué situación estamos. Estamos en pleno siglo XXI y en la asignatura de democracia, respeto y tolerancia, cero aún. Me da pena porque estamos ante un nacionalismo beligerante, insultante. Esa es una de las causas por las que lo he dejado, porque el grupo de feligreses que venía a apoyarme, que venían a misa los domingos está viviendo una situación de heroicidad”, sostuvo.

“El grupo que viene a misa se ha llevado un disgusto cuando se enteraron hace una semana que este domingo iba a ser el último día”, dijo el Padre Larrinaga. “Me estaban animando, me decían quédate, que te apoyamos, pero no es situación de estar continuamente como si estuviésemos en una guerra”, señaló.

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