11 de noviembre de 2003 - 2:09 PM

Sacerdote debe unir vida espiritual y apostolado, afirma Obispo argentino

Redacción ACI Prensa

Sacerdote debe unir vida espiritual y apostolado, afirma Obispo argentino

Durante la ordenación sacerdotal que presidió en la Catedral de la diócesis, el Obispo de Lomas de Zamora, Mons. Agustín Radrizzani, recordó que el sacerdote debe “transmitir aquella paz y alegría que viene de la fe” y resaltó la importancia de una unión entre la vida espiritual y el apostolado. En su homilía, el Prelado manifestó su esperanza en que muchos jóvenes inspirados en el ejemplo del nuevo presbítero, P. Javier A. Juárez, “se animen con confianza y sin miedo a decirle sí a Jesús”.

“El sacerdote, como anunciador de la Buena Nueva, ha de ser el hombre que ha encontrado en Cristo la verdadera esperanza, y se anima a dispensarlo para generar un mundo basado en la solidaridad y el compromiso con los más débiles”, afirmó el Obispo.

“El ministerio apostólico al que Dios nos ha llamado con el sacerdocio es un servicio de amor a Cristo y a los hermanos por Cristo, o mejor aún, a Cristo en los hermanos. Este servicio comienza en la oración. A nosotros, como pastores, nuestro pueblo no nos pide simples fórmulas acerca de Dios, sino a Dios mismo. Ellos nos quieren ver como aquellos que apuntan al infinito y son capaces de mostrarles a Aquel que está detrás de todas las palabras y ritos que realizamos”, agregó el Prelado.

Espiritualidad de la acción

Mons. Radrizzani resaltó que “no hay lugar para los dualismos entre acción y contemplación, vida espiritual y apostolado. No debe ni rebajarse la oración, pues es necesaria, ni el valor del apostolado, puesto que por ser servicio de amor tiene un valor tan grande como la oración. Es más, la oración ha de proyectarse en obras concretas de servicio”.

“Pero a la inversa –añadió–, la actividad ha de enriquecer la espiritualidad, ya que le permite expresarse, concretarse y realizarse en la historia cuando los actos pastorales son actos de amor al prójimo, los cuales en vez de dificultar la contemplación, la facilitan, pues el corazón abierto al hermano deja mayor espacio a Dios”.

La entrega de los sacerdotes a la gente “no es en abstracto, sino a aquellos rostros concretos que se van haciendo importantes para nosotros. Rostros que el Señor nos ha dado a conocer de manera inmediata, no genérica. Ellos son un don que el Padre nos concede. Es Él quien nos proporciona estos contactos verdaderos y quien nos compromete para que ninguno de ellos se pierda. Son aquellos a los que el Padre ha amado tanto, que por ellos ha dado a su Hijo y a quienes nosotros hemos de reflejarles ese amor”, afirmó el Prelado.

Finalmente, el Obispo exhortó a los sacerdotes a vivir “según el ejemplo de los santos, en comunión vital con la santidad de Cristo”, y a que “se impregnen de un auténtico espíritu de oración y lo traduzcan en obras de misericordia hacia los más pequeños, tal como lo ha hecho nuestra querida Madre Teresa de Calcuta”.

“¡María, madre de Jesucristo y madre de los sacerdotes, custódialos en tu seno y acompáñalos en su ministerio para que siempre den testimonio del amor inagotable de tu Hijo!”, concluyó.

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