31 de julio de 2003 - 2:08 PM

Rotundo “no” de la Santa Sede al reconocimiento legal de las uniones homosexuales

Redacción ACI Prensa

Rotundo “no” de la Santa Sede al reconocimiento legal de las uniones homosexuales

En un enérgico y claro documento, la Congregación para la Doctrina de la Fe que preside el Cardenal Joseph Ratzinger, con aprobación explícita del Papa Juan Pablo II, ha reafirmado que el reconocimiento legal de las uniones homosexuales es un acto aberrante contra la razón, la ley natural y la enseñanza de la Iglesia. El documento, titulado “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, está fechado el 3 de junio de 2003, y lleva la firma del Cardenal Ratzinger y el Arzobispo Angelo Amato, S.D.B., Secretario del dicasterio.

El texto ha sido publicado en inglés, francés, español, italiano, alemán, portugués y polaco y consta de una introducción, cuatro capítulos y una conclusión.

La introducción deja en claro que las Consideraciones “no contienen nuevos elementos doctrinales”, sino que presentan “algunas argumentaciones de carácter racional, útiles para la elaboración de pronunciamientos más específicos por parte de los obispos, según las situaciones particulares en las diferentes regiones del mundo, para proteger y promover la dignidad del matrimonio, fundamento de la familia, y la solidez de la sociedad, de la cual esta institución es parte constitutiva”.

Por ser precisamente argumentaciones racionales, el documento las propone también “a todas las personas comprometidas en la promoción y la defensa del bien común de la sociedad”.

En el primer capítulo, el documento señala que ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas”.

El texto recuerda que esta verdad de sentido común “ha sido confirmada por la Revelación contenida en las narraciones bíblicas de la creación”: El hombre y la mujer “son iguales en cuanto personas y complementarios en cuanto varón y hembra”. Además, la unión matrimonial entre el hombre y la mujer “ha sido elevada por Cristo a la dignidad de sacramento”.

Por ello, la Santa Sede considera que “no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural”.

“Los actos homosexuales, en efecto, ‘cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso’”.

Homosexuales y homosexualidad

El documento recuerda que los hombres y mujeres con tendencias homosexuales “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta'. Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad.

Sin embargo, deja en claro que la inclinación homosexual es “objetivamente desordenada”, y las prácticas homosexuales “son pecados gravemente contrarios a la Castidad”; por lo que la persona homosexual cristiana, como cualquier otro cristiano, está llamada a vivir la castidad.

Lea íntegro el Documento de la Santa Sede sobre las Uniones Homosexuales o bájelo directamente a su computador

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