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Reconstruyen rostro de Beata dominica peruana

Por Abel Camasca

REDACCIÓN CENTRAL, 12 Ene. 16 / 12:18 pm (ACI).- “Sor Ana de los Ángeles confirma con su vida la fecundidad apostólica de la vida contemplativa en el Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia”, afirmó San Juan Pablo II cuando beatificó a la beata peruana en febrero de 1985.

Treinta años después de esta gran proclamación y 330 años desde que la Beata partió a la Casa del Padre, un grupo de científicos logró reconstruir el rostro de esta gran dominica del siglo diecisiete y lo ha dado a conocer.

Tal como informó el Arzobispado de Arequipa, los fieles y las madres dominicas se dieron cita el domingo 10 de enero en el templo del Monasterio de Santa Catalina para la develación del rostro de la Beata y previamente participaron de una Eucaristía presidida por el Arzobispo de Arequipa, Mons. Javier Del Río.

“Hoy celebramos juntos la fiesta del Bautismo del Señor y de Sor Ana, una mujer que desde pequeñita deseó ser parte de este Monasterio y cuan enamorada de Dios habría quedado que ya no quiso separarse nunca más de Jesús y entregó su vida a este Monasterio con mucha alegría a pesar de muchas dificultades”, destacó el Prelado.

“Hoy recordamos su memoria, resaltando su atención y amor por lo pobres. Le damos gracias a Dios y le pedimos que nos conceda esta gracia de contemplar a nuestra beata con ese amor con el que ella nos veía ahora con la develación de su rostro”, añadió.

Después de la Santa Misa, los miembros de Ebrafol (Equipo Brasileño de Antropología y Odontología Legal), quienes también trabajaron en la develación de los rostros de Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, presentaron el rostro de la religiosa en edad adulta y en medio de la alegría y los aplausos de los asistentes.

Al terminar, la urna que conserva las reliquias de la Beata arequipeña fue llevada en procesión por las principales calles del centro histórico de la ciudad.

Sor Ana de los Ángeles nació a inicios del 1600, fue educada en el Monasterio de Santa Catalina y decidió seguir la vida religiosa, a pesar que su familia se opuso con el fin de casarla.

Se dice que tuvo una visión en la que Santa Catalina de Siena le mostró el hábito de las monjas dominicas de clausura y regresó al monasterio con la ayuda de su hermano sacerdote. Con el tiempo hizo los votos religiosos y llegó a servir como priora, emprendiendo una gran reforma en el monasterio.

Tenía una cercana relación con las almas del purgatorio, a quienes llamaba “sus amigas”. En varias oportunidades anunciaba enfermedades de sus allegados, para algunos predijo la cura  y en otros casos, la inevitable muerte. Acogía a todos los fieles y miembros del clero que necesitaban su ayuda.

Sus últimos años las pasó en la oscuridad de la ceguera, tenía dificultad para caminar, pero jamás se quejó. Aceptó con humildad sus dolores y sufrimientos y se convirtió en modelo de entrega y de plena confianza en Dios.

La beata murió en 1686 y no fue necesario embalsamar su cuerpo porque despedía un buen olor. Después de su muerte se reportaron numerosos milagros por su intercesión.

Etiquetas: Perú, Santos

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