15 de abril de 2019 2:43 pm

Quien sufre que no se sienta solo pues Cristo lo acompaña, dice sacerdote

Redacción ACI Prensa

Imagen de Cristo crucificado en iglesia de San Pedro en Lima, Perú. Foto: David Ramos / ACI Prensa.
Imagen de Cristo crucificado en iglesia de San Pedro en Lima, Perú. Foto: David Ramos / ACI Prensa.

Con ocasión de la Semana Santa, en que la Iglesia celebra la pasión, muerte y resurrección de Cristo, el P. Hugo Valdemar, canónigo penitenciario de la Arquidiócesis Primada de México, destacó que es un tiempo que también lleva consuelo para quienes sufren traición, violencia o abandono.

En su columna semanal publicada por el diario ContraRéplica, titulada “Sufrimiento sin fin”, el P. Valdemar destacó que "nadie que sufra un dolor moral o físico, nadie que sea condenado injustamente, nadie que viva la traición, la calumnia, la soledad, la violencia, el abandono y el desprecio puede sentirse solo”.

Cristo, señaló, “también quiso pasar todo esto a fin de que quien sufre no se sienta solo, Él quiso padecer todo eso para que supiéramos que nos entiende, que nos acompaña, que nos ayuda a llevar la cruz, y que después de la cruz, incluso después de la muerte no queda el fracaso, sino que viene la resurrección”.

“Pues Cristo que se sometió a la muerte y una muerte de Cruz, fue exaltado por Dios y permanece vivo para siempre”, señaló.

“En medio de toda esa desolación, Jesús Crucificado aparece y dice no están solos, yo he sufrido igual, mi sufrimiento se sigue prolongando en ustedes, mi redención se sigue haciendo presente a través de su dolor que completa al mío, no teman, no desesperen porque al final yo los resucitaré, porque yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”, dijo.

El sacerdote mexicano subrayó que “Jesús, el hijo de Dios, el inocente, es condenado injustamente a una muerte atroz, la más humillante y cruel de su tiempo, que era ser ejecutado en la cruz, Él la aceptó voluntariamente como precio de nuestra redención, murió por el perdón de nuestros pecados”.

“No era Él quien debía morir de esa forma horrenda, porque Él no tenía pecado, éramos nosotros quienes teníamos que pagar por nuestra propia maldad, pero su amor fue tan grande que Él se ofreció por nosotros, Él quiso ponerse y pagar en vez de nosotros, como dice bien el profeta Isaías, por sus heridas hemos sido curados”, añadió.

Etiquetas: México, Semana Santa, Iglesia en México, Sufrimiento

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