25 de mayo de 2005 7:31 pm

Presidente episcopado colombiano: Siglo XXI debe ser siglo de la vida

Redacción ACI Prensa

Presidente episcopado colombiano: Siglo XXI debe ser siglo de la vida

El Arzobispo de Bogotá y Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC), Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, afirmó que “si el Siglo XX pasó a la historia como el siglo de la muerte por las dos guerras mundiales, el genocidio y exterminio de pueblos (...), el siglo XXI debería ser, es una justa aspiración, el siglo de la vida”.

En un mensaje titulado “Yo he venido para que ustedes tengan vida y la tengan en abundancia”, el Purpurado señaló que la aspiración de hacer el siglo XXI el siglo de la vida, es algo que “han pensado muchísimos hombres y mujeres. Así lo ha proclamado la Iglesia, maestra y defensora de la vida”.

“Una vez más queremos alzar nuestra voz en defensa de la vida. La Constitución Política de Colombia establece en el artículo 11: ‘El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte’”, agregó.

El Cardenal Rubiano expresó su extrañeza ante “la pretensión de la Corte Constitucional, llamada a preservar la letra y el espíritu de nuestra Carta magna” al declarar “la inexequibilidad del artículo 122 de la ley 599 del año 2000 que penaliza el aborto en Colombia”.

El Purpurado cuestionó “¿por qué habría de aceptarse una práctica antihumana precisamente en el momento en que la idea de los derechos humanos parece haber obtenido un reconocimiento universal e incondicional? y ¿por qué hay también cristianos, incluso personas de elevada condición moral, que piensan que la normativa sobre la vida humana debería entrar en el juego de los necesarios compromisos de la vida política? Y lo que es más grave aún, ¿porque una legislación habría de convertir un derecho en injusticia y crimen?” .

“El aborto no es, ni de lejos, la solución a estos males –continuó– El Aborto no va a poner término a las relaciones sexuales indeseadas, ni a la violencia física, sicológica y sexual, ni al contagio de infecciones de transmisión sexual, ni a la violación, el abuso y el acoso sexual. Tampoco a los altos porcentajes de embarazo y maternidad en adolescentes”. Añadió que “de hecho, las conductas delictivas se incrementan en una sociedad que favorece la impunidad y el permisivismo moral”.

Comentando el derecho a la libre opción de la maternidad y de la paternidad, el Purpurado manifestó que éste “debe entenderse en el sentido de que tanto el hombre como la mujer son libres para engendrar un hijo, pero no en el sentido de que una vez engendrado, puedan decidir si permiten o no que nazca”.

El Presidente de la CEC exhortó a “los hombres y mujeres a valorar el Don de la maternidad. Es cierto que ‘somos herederos de una historia con enormes condicionamientos que ha hecho difícil el camino de la mujer, despreciada en su dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a la esclavitud’” .

“Comprendemos los grandes sacrificios –prosiguió– que muchas mujeres deben hacer para poder llenar en sus hogares el vacío de un hombre irresponsable y sobrevivir en condiciones de pobreza. Pero, aceptando que el movimiento de emancipación de la mujer, en cuanto tiende a liberarla de todo lo que constituye una injusta discriminación está perfectamente fundado, no se puede cambiar la naturaleza, ni sustraer a la mujer, lo mismo que al hombre de lo que la naturaleza exige de ellos”.

Finalmente el Arzobispo de Bogotá recordó a los hombres y mujeres que la vivencia de su sexualidad siempre acarrea consecuencias, hizo un llamado a la defensa de la vida por parte de todos los fieles católicos y se encomendó a la Virgen María para que ayude en la defensa de la dignidad de la vida humana.

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