16 de octubre de 2017 11:03 am

Papa Francisco regala estatua del niño sirio Aylan, fallecido en una playa de Turquía

Redacción ACI Prensa

El Papa Francisco bendice la estatua del niño Aylan. Foto: L'Osservatore Romano
El Papa Francisco bendice la estatua del niño Aylan. Foto: L'Osservatore Romano

El Papa Francisco regaló a la sede en Roma de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) una estatua que representa al niño sirio Aylan fallecido en la playa turca de Bodrum en octubre de 2015 cuando trataba de alcanzar las costas de Grecia junto a su familia.

La estatua, realizada en mármol blanco de Carrara por el escultor italiano Luigi Prevedel, tiene una base de 1,77 metro, un largo de 1,20 metros, una altura de 75 centímetros y un peso de 900 kilos.

En ella se representa al cuerpo sin vida del pequeño de 3 años sobre la playa.

Junto a él, un pequeño ángel llora su muerte. Se pretende así simbolizar la tragedia de la migración.

El Santo Padre inauguró la estatua, esculpida en un impresionante estilo realista, justo antes de pronunciar su discurso ante el Director General de la FAO con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación.

En su discurso, el Pontífice lamentó los efectos de la inseguridad alimentaria entre las poblaciones más desfavorecidas del planeta y llamó a poner freno a las guerras y a la degradación medioambiental, principales obstáculos en la lucha contra el hambre.

El Papa también animó a impulsar una responsabilidad global que garantice la suficiente producción agrícola que dé respuesta a las necesidades alimentarias de todos.
“La realidad actual –señaló– reclama una mayor responsabilidad a todos los niveles, no sólo para garantizar la producción necesaria o la equitativa distribución de los frutos de la tierra, sino sobre todo para garantizar el derecho de todo ser humano a alimentarse según sus propias necesidades”.

El evento en el que intervino el Santo Padre comenzó este lunes 16 de octubre con el título “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en la seguridad alimentario y en el desarrollo rural”.

La trágica muerte del niño Aylan, que junto a su familia trataba de encontrar refugio en la Unión Europea para escapar de la guerra en Siria, supuso un fuerte impacto en la sociedad europea.

La imagen de su cuerpo inerte boca abajo sobre la arena de la playa cuestionó a las acomodadas sociedades occidentales del grave problema que se había generado a sus puertas.

Originarios de la localidad siria de Kobani, Aylan y su familia pasaron varios meses bloqueados en Turquía antes de tratar de alcanzar la costa griega. Sin embargo, su frágil embarcación naufragó en las aguas del Mediterráneo.

Además de Aylan, también fallecieron su madre y su hermano de 5 años.

Su padre estuvo al borde de la muerte, aunque finalmente pudo salvar la vida.

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Etiquetas: Siria, Italia, Turquía, FAO, Papa Francisco, migraciones, Aylan

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