7 de julio de 2015 8:48 pm

Papa Francisco: La sociedad puede ser como una familia donde nadie debe quedar excluido

Redacción ACI Prensa

El Papa Francisco en la Iglesia de San Francisco. Foto: L'Osservatore Romano
El Papa Francisco en la Iglesia de San Francisco. Foto: L'Osservatore Romano

El Papa Francisco hizo una profunda reflexión sobre la construcción de la sociedad en la que todos los miembros se vean unos a otros como una familia; y en la que se considere los criterios de gratuidad, solidaridad y subsidiariedad para lograr el bien común y en donde nadie quede excluido.  

El Santo Padre dijo al iniciar su discurso que “nuestra sociedad gana cuando cada persona, cada grupo social, se siente verdaderamente de casa. En una familia, los padres, los abuelos, los hijos son de casa; ninguno está excluido. Si uno tiene una dificultad, incluso grave, aunque se la haya buscado él, los demás acuden en su ayuda, lo apoyan; su dolor es de todos”.

“¿No debería ser así también en la sociedad? Y, sin embargo, nuestras relaciones sociales o el juego político, en el sentido más amplio de la palabra (…) muchas veces se basa en la confrontación que produce descarte. Mi posición, mi idea, mi proyecto se consolidan si soy capaz de vencer al otro, de imponerme, de descartarlo y así vamos construyendo una cultura del descarte que hoy día ha tomado dimensiones ¿Es ser familia eso? En las familias, todos trabajan por el bien común, pero sin anular al individuo; al contrario, lo sostienen, lo promueven”.

El Papa destacó que “las alegrías y las penas de cada uno son asumidas por todos. ¡Eso sí es ser familia!: si pudiéramos ver al oponente político, al vecino de casa con los mismos ojos que a los hijos, esposas o esposos, padres o madres, ¡qué bueno sería!”.

“San Ignacio -permítame el aviso publicitario- nos decía en los Ejercicios que el amor se muestra más en las obras más que en las Palabras ¡Amémosla en las obras más que en las palabras!”

Sobre la gratuidad el Santo Padre dijo que no es un “complemento sino requisito necesario para la justicia. Lo que somos y tenemos nos ha sido confiado para ponerlo al servicio de los demás –gratis lo recibiste, gratis lo das– nuestra tarea consiste en que fructifique en obras de bien”.

Tras alentar a la solidaridad para que todos en la sociedad tengan una vida digna, el Pontífice resaltó que “de la fraternidad vivida en la familia, nace la solidaridad en la sociedad, que no consiste únicamente en dar al necesitado, sino en ser responsables los unos de los otros. Si vemos en el otro a un hermano, nadie puede quedar excluido, nadie puede quedar apartado”.

“La esperanza de un futuro mejor pasa por ofrecer oportunidades reales a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, creando empleo, con un crecimiento económico que llegue a todos, y no se quede en las estadísticas macroeconómicas, crear un desarrollo sostenible que genere un tejido social firme y bien cohesionado”.

Si no hay solidaridad, alertó el Papa, “esto es imposible” y remarcó la importancia de una “educación de emergencia” para que los jóvenes hagan frente a la compleja situación del desempleo actual.

El Pontífice dijo también que “el respeto del otro que se aprende en la familia se traduce en el ámbito social en la subsidiariedad. Asumir que nuestra opción no es necesariamente la única legítima es un sano ejercicio de humildad”.

“Al reconocer lo bueno que hay en los demás, incluso con sus limitaciones, vemos la riqueza que entraña la diversidad y el valor de la complementariedad. Los hombres, los grupos tienen derecho a recorrer su camino, aunque esto a veces suponga cometer errores”.

“En el respeto de la libertad, la sociedad civil está llamada a promover a cada persona y agente social para que pueda asumir su propio papel y contribuir desde su especificidad al bien común. El diálogo es necesario, es fundamental para llegar a la verdad, que no puede ser impuesta, sino buscada con sinceridad y espíritu crítico”, aseguró.

El Santo Padre dijo asimismo que “el hoy está lleno de belleza, y si bien es cierto que en el pasado ha habido torpezas y atropellos –¡cómo negarlo! incluso en nuestras historias personales– podemos afirmar que la amalgama irradia tanta exuberancia que nos permite mirar el futuro con mucha esperanza”.

“También la Iglesia quiere colaborar en la búsqueda del bien común, desde sus actividades sociales, educativas, promoviendo los valores éticos y espirituales, siendo un signo profético que lleve un rayo de luz y esperanza a todos, especialmente a los más necesitados”, aseguró.

Puede leer el texto completo y ver el video de la homilía en https://www.aciprensa.com/noticias/texto-y-video-encuentro-del-papa-con-la-sociedad-civil-en-la-iglesia-de-san-francisco-89321/

Siga el viaje del Papa a Ecuador en: https://www.aciprensa.com/sudamerica2015/

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