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[FOTOS] Papa Francisco explica qué es un misionero de la misericordia

Por Alvaro de Juana

Foto L'Osservatore Romano
Foto L'Osservatore Romano

VATICANO, 09 Feb. 16 / 02:21 pm (ACI).- El Papa Francisco ha recibido esta tarde en el Vaticano a 650 de los más de 1000 misioneros de la misericordia, los sacerdotes que durante el Año Santo perdonarán en todo el mundo los pecados reservados a Sede Apostólica y que predicarán de manera especial el perdón y el amor de Dios.

¿Cuál es la misión de los misioneros de la misericordia?    

“Ser misionero de la misericordia es una responsabilidad que les es confiada a ustedes porque se les pide ser en primera persona testimonio de la cercanía de Dios y de su modo de amar”, dijo el Santo Padre a los presentes en la Sala Regia del Palacio Apostólico del Vaticano en donde los recibió en audiencia luego de la procesión que hicieron los sacerdotes hasta el lugar.

Los misioneros han sido seleccionados en todo el mundo y tienen como misión perdonar algunos pecados reservados a la Sede Apostólica.

La Santa Sede ha precisado al respecto que si bien todos los sacerdotes pueden perdonar el pecado del aborto en este Año Santo, los misioneros de la misericordia están “limitados exclusivamente” a otros cuatro pecados graves.

Estos son: la profanación de las especies (hostias y vino consagrado) de la Eucaristía robándolas o guardándolas para algún propósito sacrílego, el uso de la fuerza física contra el Romano Pontífice, la absolución de un cómplice en un pecado contra el sexto mandamiento (por ejemplo si un sacerdote tiene relaciones sexuales con una mujer o con otro hombre, luego lo confiesa y lo absuelve de ese pecado); y la violación del secreto de confesión.

El día de mañana, Miércoles de Ceniza, estos misioneros de la misericordia serán enviados por el Santo Padre para realizar su misión en todo el mundo.

Por lo especial de su ministerio, estos sacerdotes viajarán constantemente para atender a la mayor cantidad de personas que necesiten la absolución sacramental.

¿Cómo debe ser el misionero de la misericordia?

En su discurso, Francisco ofreció algunas reflexiones “para que el mandato que recibirán pueda ser realizado de manera coherente y como una ayuda concreta para tantas personas que se acercarán a ustedes”.

El Papa destacó que todos los misioneros que han sido elegidos para esta misión están llamados “a expresar la maternidad de la Iglesia”. “La Iglesia es Madre porque genera siempre nuevos hijos en la fe”, añadió. “La Iglesia es Madre porque nutre la fe; y la Iglesia es Madre también porque ofrece el perdón de Dios, regenerando a una nueva vida, fruto de la conversión”.

También dijo que “no podemos correr el riesgo de que un penitente no perciba la presencia materna de la Iglesia que lo acoge y lo ama”. “Si viniera a menos esta percepción, a causa de nuestra rigidez, sería un daño grave en primer lugar para la fe misma, porque impediría al penitente verse insertado en el cuerpo de Cristo”. Además, “limitaría mucho el que se sintiera parte de un comunidad”, dijo el Papa.

Francisco pidió a los sacerdotes que “entrando en el confesionario, acordémonos que es Cristo quien acoge, es Cristo quien escucha, es Cristo quien perdona, es Cristo quien dona la paz”.

“Nosotros somos sus ministros, y somos los primeros en necesitar ser perdonados por Él”, afirmó.

“Por tanto, cualquiera que sea el pecado que sea confesado, cada misionero está llamado a recordar la propia existencia de pecador y a servir humildemente como “canal’ de la misericordia de Dios”.

Otro aspecto del que el Papa habló fue el de “saber observar el deseo de perdón presente en el corazón del penitente”. “Es un deseo fruto de la gracia y de su acción en la vida de las personas, que permite sentir la nostalgia de Dios, de su amor y de su casa”.

En la confesión, “el corazón se vuelve a Dios reconociendo el mal hecho, pero con la esperanza de obtener el perdón”, subrayó.

Este deseo se refuerza cuando se decide en el propio corazón cambiar de vida y no querer pecar más”.

Francisco pidió dar “gran espacio a este deseo de Dios y de su perdón” así como hacerlo “emerger como verdadera expresión de la gracia del Espíritu que lleva a la conversión del corazón”.

El último tema que trató fue “un componente del que no se habla mucho”: “la vergüenza”. “No es fácil ponerse delante de otro hombre, sabiendo que es Dios y confesar el pecado”, agregó.

“La vergüenza es un sentimiento íntimo que incide en la vida personal y requiere de parte de confesor una actitud de respeto y ánimo”.

El Pontífice aprovechó entonces para destacar “qué importante es nuestro papel en la confesión”. “Ante nosotros hay una persona ‘desnuda’, con su debilidad y sus límites, con la vergüenza de ser pecador”.

“No olvidemos –pidió– que ante nosotros no existe el pecado, sino el pecador arrepentido”, dijo entonces.

“Una persona que siente el deseo de ser escuchada y perdonada. Un pecador que promete no querer alejarse más de la casa del Padre y que, con las pocas fuerzas que encuentra, quiere hacer todo lo posible para vivir como hijo de Dios”.

El Papa concluyó recordando una vez más que “no estamos llamados a juzgar, con un sentido de superioridad, como si fuésemos inmunes al pecado” sino todo lo contrario: “ser confesor según el corazón de Cristo equivale a cubrir al pecador con la cubierta de la misericordia, para que no se avergüence más y pueda recuperar la alegría de su dignidad filial”.

“Un misionero de la misericordia lleva sobre sus propias espaldas al pecador y lo consuela con la fuerza de la compasión”.

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Etiquetas: Sacerdotes, Año Santo de la Misericordia, Jubileo de la Misericordia, Año Santo 2016, Jubileo 2016, Año de la Misericordia, misioneros de la misericordia

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