Papa Francisco canonizará a mártires brasileños asesinados por soldados calvinistas

Por Miguel Pérez Pichel

Mártires de Brasil. / Foto: Dominio público
Mártires de Brasil. / Foto: Dominio público

VATICANO, 20 Abr. 17 / 10:20 am (ACI).- El próximo 15 de octubre de 2017, el Papa Francisco canonizará a los sacerdotes Andrés de Soveral y Ambrosio Francisco Ferro junto al laico Mateus Moreira y otros 27 fieles cristianos asesinados en Brasil por parte de holandeses calvinistas que trataban de erradicar el catolicismo.

El anuncio de la fecha de la canonización, cuya ceremonia tendrá lugar en el Vaticano, se produjo tras el Consistorio Ordinario Público para la Canonización de los Beatos.

Los nuevos santos fueron asesinados en 1645 por soldados holandeses, asentados en el Río Grande del Norte, que trataban de imponer el calvinismo mediante el exterminio de los católicos de origen portugués.

Las matanzas fueron dos: en Cunhaú, el 16 de julio de 1645, en la que murió el Padre Andrea de Soveral; y en Uruaçú, el 3 de octubre de 1645, en la que murió el padre Ambrosio Francisco Ferro. Junto a ellos, perdieron la vida los fieles de sus parroquias.

El padre Andrea de Soveral nació en 1572 en San Vicente, Brasil. Su educación corrió a cargo de la Compañía de Jesús, que dirigía el Colegio del Niño Jesús en el que estudió. Su vínculo con los jesuitas fue tan estrecho que, con 21 años, entró en la Compañía haciendo el Noviciado en el Colegio de Bahía.

Tras finalizar sus estudios en teología, se trasladó a un centro misionero en Pernambuco, donde enseñó catequesis entre las poblaciones originarias. En 1606 se encontraba en la región del Río Grande del Norte, donde continuó con su misión con los pueblos originarios. En 1607 se hizo sacerdote diocesano y párroco de Cunhaú.

El domingo 16 de julio de 1645, durante la celebración de la Misa, un grupo de soldados holandeses entró en el interior de la iglesia y asesinó al Padre Andrea y a casi todos los fieles que asistían a la Misa.

Los relatos de los testigos hablan de una crueldad inusitada por parte de los asesinos, que torturaron a sus víctimas antes de matarlas y se ensañaron de forma especial con el sacerdote.

El Padre Ambrosio Francisco Ferro nació en las islas Azores, Portugal. Se trasladó a Brasil, donde se ordenó sacerdote, y fue nombrado vicario de Río Grande en 1636.

Al enterarse de los asesinatos llevados a cabo por los holandeses calvinistas para erradicar el catolicismo de la región, organizó la huida y refugio de los supervivientes en la Fortaleza de los Reyes Magos, en la aldea de Uruaçú.

El 3 de octubre de 1645, 60 soldados holandeses, junto con 200 indígenas al servicio de los calvinistas, asaltaron la fortaleza y, tras pactar la rendición de los refugiados a cambio de respetar sus vidas, procedieron a ejecutarlos a todos recurriendo, al igual que en Cunhaú, a terribles torturas.

Fue con el laico Mateus Moreira con quien más se ensañaron. Después de mutilarlo atrozmente, intentaron obligarle que blasfemara. Sin embargo, él no sólo no blasfemó, sino que murió gritando “Alabado sea el Santísimo Sacramento”.

Junto a los mártires de Brasil, el 15 de octubre el Santo Padre también canonizará en el Vaticano a Faustino Míguez, sacerdote escolapio, fundador del Instituto Calasanzio de las Hijas de la Divina Pastora; a Angelo da Acri, sacerdote perteneciente a la Orden de Hermanos Menores Capuchinos; y a los niños mártires mexicanos Cristobal, Antonio y Juan.

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