27 de julio de 2003 - 2:08 PM

Pablo VI predijo crisis sexual actual, afirma Arzobispo en 35º aniversario de Humanae Vitae

Redacción ACI Prensa

Pablo VI predijo crisis sexual actual, afirma Arzobispo en 35º aniversario de Humanae Vitae

Durante una conferencia con ocasión del 35º aniversario de la Encíclica Humanae Vitae –escrita por el Papa Pablo VI en 1968–, el Arzobispo de Denver, Mons.Charles J. Chaput, afirmó que el documento pontificio predijo con exactitud las consecuencias actuales de la políticas anti-vida.
El Prelado inició su plática comentando que “si leen la edición mensual de la revista Wired, podrán conocer la triste historia del dueño del sitio web sex.com, quien al tomar el nombre, asumió que sería una máquina de hacer dinero.
Pero ahora casi la mitad de las páginas en Internet están relacionadas con el sexo, y algunas son muy lucrativas”.

“Al inicio del artículo de Wired, él le dice al reportero que se considera ‘prejuiciado’ frente al bestialismo, y que por eso no permitía eso en su página. Curiosamente, al final de la historia, la ‘competencia’ lo obligó a modificar sus ‘principios’ y a agregar links de diversas páginas de bestialismo”, añadió el Arzobispo.

“Gutemberg creó la imprenta para distribuir el buen arte católico. Lutero la usó para impulsar la Reforma. Igualmente, se crearon las píldoras de control de la natalidad para que las parejas con más ‘racionalidad’ planificaran los hijos. Pero hemos logrado una alarmante baja en la tasa de natalidad, confusión de géneros, matrimonios rotos y un circo de disfunciones sexuales”, expresó el Prelado.

“Nunca somos tan inteligentes como pensamos que somos, y rara vez somos lo modestos que necesitamos ser. Y pienso que la genialidad de la encíclica Humanae Vitae es que Pablo VI entendía este problema antes que nadie: tuvo el valor de nombrarlo y el amor y la esperanza para convocarnos a regresar a nuestra verdadera identidad cristiana: la vocación de cooperar con Dios en la creación de una nueva vida que renueva la faz de la tierra”, añadió.

Mons. Chaput resaltó que “casarse es una vocación, por lo que tiene serias responsabilidades, pero no es como alinearse en el Ejército. La gente joven se enamora, se entrega mutuamente, y ven a los hijos como un fruto de ese amor”.

Las cuatro predicciones

Resaltando la necesidad de “revisar los pasados 35 años”, el Arzobispo afirmó que “en primer lugar, en su encíclica, Pablo VI advirtió que el uso de contraceptivos nos llevaría a la ‘infidelidad conyugal y a un abajamiento general de la moral’. Treinta y cinco años después, vivimos en un país donde incluso la misma idea de matrimonio está en tela de juicio por legisladores y algunas cortes”.

“En segundo lugar –continuó–, Pablo VI advirtió que la contracepción convertiría a la mujer en un ‘mero instrumento de satisfacción egoísta y ya no como una compañía amada y respetada por el hombre’. Treinta y cinco años después,
la industria de la pornografía está fuera de control y su difusión es casi una epidemia nacional. Explota notoriamente a la mujer y muestra los instintos más bajos del hombre; destruye la fertilidad y el corazón del matrimonio”.

“En tercer lugar, Pablo VI advirtió que la fácil contracepción ‘pondrá un arma peligrosa en las manos de esas autoridades públicas que no toman en cuenta las exigencias morales’. No es accidente que una multitud atacara las oficinas
de Planned Parenthood de Teheran en 1979, antes de saquear la embajada estadounidense. Las políticas de control de la población en Estados Unidos son un arma de nuestros intereses de seguridad nacional”, afirmó el Arzobispo.

Y finalmente, “en cuarto lugar, Pablo VI advirtió que los contraceptivos harían creer a los seres humanos que tenemos un poder ilimitado sobre nuestros cuerpos. La contracepción propone a la fertilidad como una infección, y convierte a la persona en el objetivo de sus propios medios”.

Pablo VI fue profético. A lo largo de toda su encíclica, tuvo razón siempre y en todo momento. La historia de 35 años es irrefutable. Todo aquello de lo que nos advirtió, sucedió”, afirmó el Prelado.

Más adelante, dirigiéndose a los presentes, Mons. Chaput resaltó que “sus vidas marcan la diferencia. Su fidelidad da esperanza a otros. Sean sinceros con el regalo que han recibido. El matrimonio cristiano es un eco, en carne humana, del amor dentro de la Trinidad. Es un amor activo. Crea nueva vida. Es la semilla de renovación de lo que significa ser ‘humano’ en un tiempo en que se ha olvidado el propósito de la vida humana”.

Vocación matrimonial

El Arzobispo de Denver resaltó que “solamente por vivir su vocación, un esposo y una esposa se convierten en la más importante célula viva de la sociedad. El Matrimonio es el fundamento y garantía de la familia. Y la familia es el único fundamento seguro y garantía de la sociedad”.

“Es dentro de la familia que un hijo sabe que es amado y valorado –continuó–. Es observando a sus padres que un niño aprende la lealtad, coraje y preocupación desinteresada por los demás. La verdad es siempre más persuasiva, no cuando leemos acerca de ella en un libro o escuchamos de ella en un salón de clases, sino cuando la vemos, de primera mano, en las acciones de los demás”.

El Arzobispo explicó que “la naturaleza de nuestra condición humana consiste en que siempre estamos creciendo o muriendo. Debemos escoger entre vivir o morir. No hay términos medios”.

La contracepción es la opción por rechazar la vida. Esterilizando deliberadamente del mundo nuevas vidas es una opción por la muerte. Pero todo matrimonio que hace un acto de confianza en Dios y se mantiene abierto al nacimiento de los niños es una poderosa opción por la vida”, afirmó Mons. Chaput.

El Prelado explicó que “toda vocación es un llamado a la santidad. El matrimonio y la familia probablemente sean el gran ejemplo de esa llamada. En lenguaje cotidiano, intercambiamos las palabras “bueno” o “santo” indiferentemente.
Y claro, las personas santas son también buenas personas. Pero ambas palabras tienen significados distintos. Los medios de Dios no son los del mundo”.

“Nuestro Dios es el Dios de la vida, abundancia, liberación y gozo. Ese es el mensaje de la Humanae Vitae, una defensa de la santidad de la vida humana; una defensa de la dignidad de las personas humanas como ‘los libres y responsables colaboradores de Dios el Creador’. Por eso Pablo VI la llamó Humanae Vitae. Es por eso que su significado es ‘de vida humana’”, añadió el Prelado.

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