31 de agosto de 2003 - 2:10 PM

Obispo Peruano lamenta “falsedades y omisiones” en informe de Comisión de la Verdad

Redacción ACI Prensa

Obispo Peruano lamenta “falsedades y omisiones” en informe de Comisión de la Verdad

El Obispo Auxiliar de Lima, Mons. José Antonio Eguren Anselmi, lamentó durante un programa radial  las “serias falsedades” y “graves omisiones” del informe final que la semana pasada presentó la “Comisión de la Verdad y la Reconciliación”, creada para analizar las violaciones de derechos humanos durante los veinte años de accionar terrorista en el país. La Comisión ha gastado trece millones de dólares en evacuar un informe que fue presentado el jueves 28 a los poderes del estado y la opinión pública, dividiendo profundamente al país.

Entre las numerosas observaciones presentadas contra el informe  figuran el hecho de equiparar a la organización terrorista Sendero Luminoso –al que la Comisión califica de “partido político”-  con las fuerzas del orden que la combatieron, muchas veces recurriendo a la “guerra sucia”.

El capítulo dedicado a la Iglesia, que cubre unas 100 páginas del informe, ofrece información en la que los comisionados acusan de “no defender los derechos humanos” a los obispos  de aquellas diócesis en las que no se dio cabida a las organizaciones inspiradas por la teología de la liberación.

Durante una entrevista radial propalada por la estación de alcance nacional “Radioprogramas del Perú”, Mons. Eguren criticó duramente el documento en la parte referida a la Iglesia, y señaló que estaba “sorprendido de lo desproporcionado que es el informe cuando se refiere al Cardenal Juan Luis Cipriani”, que omite  “todas las cosas valiosas que hizo como Arzobispo de Ayacucho, como  por ejemplo  la reorganización de Caritas, los proyectos sociales que impulsó, el silencioso trabajo de recuperación de terroristas arrepentidos, la reapertura del seminario y la reconstrucción de las iglesias y templos”.

El Prelado señaló que resultaba decepcionante que la Comisión de la Verdad y Reconciliación no hubiera entrevistado  al Cardenal Cipriani “ni en una sola ocasión”, y que tampoco hubiera pedido el testimonio de otros obispos, entre ellos, de Mons. Ricardo Durand Florez, Arzobispo emérito del Callao, quien fuera Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana entre 1989 y 1992, “los años más cruentos del terrorismo y la violencia interna”.

“Mons. Durand impulsó en el seno de la Conferencia Episcopal Peruana  la oficina ‘Comunión y Progreso’ para seguir el fenómeno del terrorismo y ayudar a las víctimas de la violencia; y nada de eso ha sido recogido por el informe”, señaló Mons. Eguren.

El papel de la Teología de la Liberación

Además, el Prelado dijo estar “completamente sorprendido que no se mencione para nada la parte de responsabilidad que tuvo la teología de la liberación del P. Gustavo Gutiérrez en la promoción de la violencia que vivió el país”. El P. Gutiérrez “en sus primeros escritos fomentó la lucha de clases y el compromiso revolucionario”.  “Esto trajo como consecuencia que muchas personas cristianas, entre ellos jóvenes, inicialmente ligadas a los grupos de la  teología de la liberación, terminaran comprometiéndose con los movimientos terroristas, en busca de una opción aún más radical”, concluyó el Prelado peruano.

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