El Obispo de Reconquista, Mons. Andrés Stanovnik, advirtió que "existe la tentación de embalsamar a Dios y reducirlo a un mero dato histórico", sobre todo en los pensamientos y actitudes que "adoptamos en la vida pública".

"Un Dios archivado, le dejaría al hombre el camino despejado para construir un mundo a su propia medida. Una vez suprimida toda referencia a la trascendencia, el ser humano se erige en la medida de sí mismo y de los demás", agregó el también Secretario del Consejo Episcopal Latinoamericano.

Mons. Stanovnik señaló que "un mundo construido sobre esta medida limita y parcializa los derechos humanos según una medida relativa; decide quién tiene derecho a la existencia y quién está condenado a morir aún antes de nacer".

"Es un mundo que se cierra a la memoria y renuncia a la esperanza. Un mundo que ha embalsamado el presente. Un mundo sin futuro que se derrumba en la fosa de su propio egoísmo", anotó.

Tras señalar que el origen de los fanatismos religiosos habría que buscarlos en esas tentaciones de embalsamar dos o tres ideas que nos hacemos de Dios, el Obispo de Reconquista recordó que "toda pretensión de embalsamar a Dios, lleva siempre al quiebre de las relaciones primarias y constitutivas del ser humano".

Asimismo, indicó que "otra consecuencia negativa es el desequilibrio en el uso de los bienes de la creación, ya que éste se manifiesta en el afán desmedido de poseer y en la disminución o pérdida de sensibilidad por la cuestión social y la solidaridad".

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Finalmente, Mons. Stanovnik recordó que la vida de todos adquiere verdadero sentido "si cultivamos el Amor a Dios a través de una profunda amistad con Jesucristo, ya que sólo en el amor de Él podemos reconocernos entre nosotros como hermanos y hermanas".

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