8 de febrero de 2015 - 10:16 PM

“No tiene sentido un consagrado sin alegría”, dice Cardenal Braz de Aviz

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Imagen referencial / Siervas del Plan de Dios. Foto: Arzobispado de Lima.
Imagen referencial / Siervas del Plan de Dios. Foto: Arzobispado de Lima.

El Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Cardenal João Braz de Aviz, está convencido que “un consagrado sin alegría no tiene sentido” dentro de la Iglesia.

El principal responsable vaticano de la organización del Año de la Vida Consagrada 2015, conversó con ACI Prensa el 6 de febrero en Roma en el marco de la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, dedicada al tema “Encontrar a Dios en el corazón de la ciudad”, compartiendo los desafíos a los que se enfrentan los consagrados a la hora de extender el Evangelio en las ciudades.

“Queremos seguir las indicaciones del Santo Padre. Lo primero de todo es que no tiene sentido un consagrado sin alegría, porque si uno ha encontrado un gran ideal, es necesario que esté alegre, si está triste no sirve. Que seamos valientes, capaces de anunciar los valores del reino de Dios, y también ser capaces de salir de nosotros mismos”, afirmó el Cardenal.

El Purpurado señaló que las instituciones religiosas están trabajando para mezclarse con los laicos y extender el Evangelio en las ciudades de diversos modos: “Hemos descubierto una palabra en el Evangelio de Marco en el capítulo segundo, que dice que el vino nuevo hace falta meterlo en vasijas nuevas, y este hecho nos ha ayudado a entender que las vasijas nuevas son Jesús y el Evangelio, así lo creemos y lo estamos experimentando”, afirmó.

Recordando la carta apostólica del Santo Padre Francisco a todos los consagrados con ocasión del Año de la Vida Consagrada, el Cardenal Braz de Aviz dijo que los consagrados deben cuidar tres puntos fundamentales: experimentar la fraternidad verdadera, estar en continua formación, y renovar el sentido del poder.

El Cardenal exhortó a vivir intensamente en comunidad: “es decir, la vida de comunión, nosotros tenemos que experimentar realmente una fraternidad verdadera, no una Iglesia de castas, sino de hermanas y hermanos, y esto nos toca a nosotros, no solo a los consagrados o consagradas, sino a los sacerdotes y obispos también”.

En segundo lugar, el Purpurado explicó que también “tenemos que volver a ver nuestro modo de ver la formación, no más como uno que se forma durante un periodo y termina, sino como uno que desde el vientre materno hasta el último suspiro está siempre en formación. De este modo la formación sería continua y todas las influencias llegan a esta persona desde varias partes”.

“La tercera cosa es renovar el sentido del poder, tanto el poder de la autoridad como del dinero. Y estamos trabajando sobre estos campos”, concluyó.

El Año de la Vida Consagrada 2015 está pensado en el contexto de los 50 años del Concilio Vaticano II y, en particular, de los 50 años de la publicación del decreto conciliar ‘Perfectae caritatis’, del Beato Pablo VI sobre la renovación de la vida consagrada.

Etiquetas: Vida consagrada, Año de la Vida Consagrada

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