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Mártires de Yemen: Testigo relata ataque de ISIS a Misioneras de la Caridad

Por Joan Frawley Desmond

Misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen / Foto: Captura de Youtube (Telepace)
Misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen / Foto: Captura de Youtube (Telepace)

ROMA, 18 Mar. 16 / 11:03 am (ACI/NCR).- El 4 de marzo, luego del ataque del Estado Islámico (ISIS), al albergue para ancianos y discapacitados de las Misioneras de la Caridad en Aden (Yemen), la única sobreviviente, la hermana Sally, transmitió su testimonio de la masacre a la hermana Río. La narración de la hermana Río fue registrado por otra Misionera de la Caridad, la hermana Adriana.

Este testimonio ha circulado por varias comunidades religiosas en Estados Unidos, mientras el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, estaba considerando declarar que las acciones del Estado Islámico en Medio Oriente constituyen genocidio contra los cristianos y otras minorías religiosas.

Durante la Misa del 14 de marzo en honor a las religiosas asesinadas en Yemen, el Obispo Auxiliar de San Luis (Estados Unidos), Mons. Edward Rice, leyó el impactante relato de la hermana Río: “A causa de su fidelidad estuvieron en el lugar correcto en el momento adecuado y estuvieron listas cuando el Novio llegó”.

“Estoy impactado por la fe reflejada en esas palabras”, dijo el Obispo. “El Santo Padre especula que en el momento de su muerte, la Beata Teresa de Calcuta estuvo esperando a sus hermanas para llevarlas al Señor”. “Sin embargo, no por disentir con el Papa Francisco, pienso que fue incluso más, al momento de su muerte el mismo Cristo estuvo ahí para recibirlas y proclamar: ‘Bien hecho, buenas y fieles sirvientes. Vengan, reciban la alegría de su Señor’”.

A continuación el texto con el testimonio:

Palabras de la hermana Río a la hermana Adriana, MC – Mediodía del viernes 4 de marzo de 2016.

Las hermanas tuvieron la Misa y el desayuno como es usual. Tan usual como el Padre permanece detrás de la capilla para decir las oraciones, para arreglar las cosas alrededor del recinto.

8:00 a.m. – se dijo la oración del Apostolado y las cinco se fueron al hogar.

8:30 a.m. – Miembros del ISIS vestidos de azul llegaron, mataron al guardia y al chofer.

Cinco jóvenes etíopes (cristianos) comenzaron a correr para decir a las hermanas que el ISIS estaba ahí para matarlos. Fueron asesinados uno por uno. Los ataron a los árboles, les dispararon en la cabeza y se las destrozaron.

Las hermanas corrieron de dos en dos en diferentes direcciones porque tienen hombres y mujeres en el hogar. Cuatro de las mujeres gritaron “¡No maten a las hermanas! ¡No maten a las hermanas!”. Una fue la cocinera durante 15 años. Ellos las mataron.

Agarraron primero a la hermana Judith y Reginette, las ataron, les dispararon en la cabeza y se las destrozaron. Cuando las hermanas corrieron en diferentes direcciones, la Superiora corrió al convento para tratar de advertir al P. Tom.

Agarraron a la hermana Anselm y a la hermana Margarita, las ataron, les dispararon en la cabeza y las destrozaron en la arena.

Mientras tanto la Superiora no podía llegar al convento. No está claro cómo tantos hombres del ISIS estaban ahí.

Ella vio a todas las hermanas y ayudantes asesinados. Los hombres del ISIS estaban entrando al convento, por lo que ella fue a la cámara frigorífica ya que la puerta estaba abierta. Estos hombres la buscaron por todos lados pues sabían que eran cinco religiosas. Al menos tres veces entraron a la cámara frigorífica. Ella no se escondió, sino que se mantuvo de pie detrás de la puerta. Ellos nunca la vieron. Esto es milagroso.

Mientras tanto en el convento, el padre había oído los gritos y consumió todas las hostias. No tuvo tiempo de consumir la Forma (la hostia que suele estar en la custodia), por lo que arrojó el aceite de la lámpara del santuario y la disolvió en el agua.

Un vecino los vio meter al P. Tom en su auto (de los terroristas). Ellos no encontraron ningún rastro del padre en ningún lado. Todos los artículos religiosos fueron hechos añicos. Nuestra Señora, el crucifijo, el altar, el tabernáculo, el atril, incluso los libros de oración y las biblias.

10:00 o 10:15 a.m. – Los hombres del ISIS terminaron y se fueron.

La hermana Sally fue a buscar los cuerpos de las hermanas. Los encontró todos. Fue donde los pacientes para ver individualmente si estaban bien. Todos estaban bien. Ninguno fue afectado.

El hijo de la mujer que era cocinera -que fue asesinada-, la estuvo llamando a su celular. Como no había respuesta, llamó a la Policía y con ellos fue (al albergue) y encontró esta gran masacre. La Policía y el hijo llegaron cerca de las 10:30 a.m.

La Policía trató de llevarse a la hermana Sally de ahí: ella rechazó dejar a la gente, quienes gritaban ‘no nos dejen, quédese con nosotros’. Pero los policías la forzaron a ir con ellos porque el ISIS sabía que eran cinco hermanas y estaban convencidos que no pararían hasta matarla también. Finalmente ella tuvo que irse. Tomó un juego de ropa y los cuerpos de las hermanas. La Policía los llevó para protección a un Hospital Internacional llamado ‘Médicos sin fronteras’. Como no había suficiente espacio para los cuerpos de las hermanas en la morgue de ese hospital, la Policía los trajo a una morgue más grande.

La hermana Sally dijo a la hermana Río que estaba muy triste porque está sola y no murió con sus hermanas. La hermana Río le dijo que Dios quiso un testigo. Le dijo: ‘¿Quién habría encontrado los cuerpos de las hermanas y quién nos contaría qué sucedió? Dios quiere que sepamos’.

El secretario del Papa Francisco tuvo contacto frecuente con el Secretario de Estado de Yemen: cerca de una vez por semana para conocer el estado de las hermanas y reasegurarles su cercanía. Hoy el secretario del Papa envió el mensaje: ‘Les agradezco, pequeñas mártires de las Misioneras de la Caridad’. Dijo que está ofreciendo las 40 horas de devoción del primer viernes por ellas.

La hermana Sally le dijo a la hermana que cada día el P. Tom les decía: ‘Estemos listos para el martirio’.

A la hermana Judith trataron con insistencia de llevarla a tomar un curso superior, pero sin conseguirlo.

A la hermana Reginette trataron de enviarla a un curso junior, pero sin conseguirlo.

Dios las quiso ahí (en Aden).

Aden es una ciudad rica, un puerto rico. Aden quiso ser un estado propio y por eso pidió al ISIS su ayuda para pelear contra Yemen. Así ISIS ganó Aden. Esa era la guerra el año pasado con todos los bombardeos. Ellos ganaron, así que todo está terminado, pero el ISIS no se irá. Ellos quieren tomar todo y exterminar cualquier presencia cristiana.

Ellos no mataron a las hermanas durante la guerra porque no tenían una razón política para perder su tiempo en ellas. Pero ahora, ellas son la única presencia cristiana y el ISIS quiere deshacerse de todo el cristianismo. Así que ellas son mártires reales, murieron porque son cristianas. Podrían haber muerto muchas veces en la guerra, pero Dios quiso que sea claro que ellas son mártires de la fe.

La hermana Río dijo que la hermana Sally está completamente rendida. La Policía está tratando de sacarla porque ellos (ISIS) seguirán hasta matarla. Ella está totalmente rendida y le dijo a la hermana Río que sea lo que Dios quiera. Dijo que los otros musulmanes eran muy respetuosas con ellas. Dijo que reza para que su sangre sea semilla de paz en Medio Oriente y detenga al ISIS.

Dijo que si ellos raptaron al P. Tom, lo más probable es que esperarán dos días y entonces pedirán como intercambio cualquier dinero o la liberación de sus miembros que están en prisión.

La hermana Río dijo que eran muy fieles y que el ISIS sabía exactamente cuando ellas salían y cuando ellos podían irrumpir. Y por su fidelidad ellas estuvieron en el lugar correcto y en el momento correcto y estuvieron listas cuando el Novio llegó.

La hermana Adriana piensa que haberles aplastado la cabeza tiene alguna malvada conexión con ‘Ella aplastará la cabeza de la serpiente’. Algún tipo de burla o significado malvado.

Nombres correctos:

Hna. M. Sally, MC (Superiora)

Hna. M. Anselm, MC (Bihar - India)

Hna. M. Marguerite, MC (Ruanda)

Hna. M. Judith, MC (Kenia)

Hna. M. Reginette, MC (Ruanda)

Traducido por Eduardo Berdejo. Publicado originalmente en NCR

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Etiquetas: Yemen, testimonio, carta, Misioneras de la Caridad, Masacre en Yemen, Mártires de Yemen, Hermana Sally

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