25 de enero de 2008 8:56 am

Las leyes de la Iglesia nos hacen libres, destaca el Papa

Redacción ACI Prensa

Las leyes de la Iglesia nos hacen libres, destaca el Papa

Al recibir este mediodía a los participantes en el Congreso de estudio promovido por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre el tema "La Ley canónica en la  Vida de la Iglesia", el Papa Benedicto XVI  recordó que la ley de la Iglesia es ante todo "una ley que nos hace libres".

El Pontífice destacó que el Congreso, que se realiza con ocasión del 25º de la promulgación del Código, "pone de relieve el estrecho vínculo que existe entre la ley canónica y la vida de la Iglesia según la voluntad de Jesús".

El Papa destacó la urgencia de aclarar que la ley de la Iglesia "no es solo un conjunto de normas producidas por el legislador eclesial para este pueblo especial que es la Iglesia de Cristo. Es en primer lugar, la declaración autorizada, de parte del legislador eclesial, de los deberes y derechos, que se fundan en los sacramentos que por tanto han nacido de la institución de Cristo mismo".

"Me gusta recordar –añadió– la expresión verdaderamente incisiva del beato Antonio Rosmini: 'La persona humana es la esencia del derecho'".

El Pontífice destacó al respecto que el Código de Derecho Canónico contiene las normas producidas por el legislador eclesial para el bien de la persona y de las comunidades en todo el Cuerpo Místico que es la Santa Iglesia"; y recordó las palabras del Papa Juan Pablo II al momento de promulgar el nuevo Código de Derecho Canónico  el 25 de enero de 1983: "La Iglesia está constituida como un conjunto social y visible, ella tiene necesidad de normas".

Benedicto XVI explicó luego que para que la ley canónica pueda prestar su precioso servicio "debe, ante todo, ser una ley bien estructurada. Ella por tanto debe estar ligada, por un lado  a aquel fundamento teológico que la nutre de racionabilidad y que es esencial título de legitimidad eclesial; y por otro lado, debe ser adaptable a las cambiantes circunstancias de la realidad histórica del Pueblo de Dios".

Además, respecto de la claridad del Código, el Pontífice señaló que "es necesario abrogar las normas que resultan sobrepasadas; modificar aquellas que necesitan ser corregidas; interpretar, a la luz del Magisterio vivo de la Iglesia, aquellas que son dudosas y, finalmente, llenar los eventuales  lacunae legis (Vacíos legales)".

"Porque el Derecho canónico traza la regla necesaria para que el Pueblo de Dios pueda eficazmente encaminarse hacia el bien propio, se entiende la importancia de que ésta sea amado y observado por todos los fieles".

"La ley de la Iglesia es ante todo lex libertatis: ley que nos hace libres para adherirnos a Jesús", concluyó.

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