14 de febrero de 2018 5:28 pm

La ternura debe ser virtud de todo maestro, alienta Arzobispo

Redacción ACI Prensa

Imagen Referencial / Foto: Flickr Municipalidad Miraflores (CC-BY-2.0)
Imagen Referencial / Foto: Flickr Municipalidad Miraflores (CC-BY-2.0)

“La ternura debe ser virtud de toda autoridad docente”, afirmó el Presidente de la Comisión Episcopal de Educación de la Conferencia Episcopal de Argentina, Mons. Eduardo Martín.

Así lo expuso en el 55º Curso de Rectores del Consejo Superior de Educación Católica (Consudec), realizado en la ciudad de Corrientes del 6 al 9 de febrero, y donde participaron unos 800 docentes.

Durante el evento, el Prelado alentó a “humanizar la tarea educativa” mediante la ternura.

“Introducir la ternura, ponerla de relieve, humaniza la tarea educativa y le da un marco grande y abierto, frente a tanto discurso frío, burocrático y meramente técnico”, afirmó Mons. Martín.

Según el Arzobispo, “la técnica es para manipular las cosas, pero la educación, que comporta ciertamente aspectos técnicos, es encuentro y diálogo entre personas, para introducir el significado de la realidad”.

Por esta razón, “donde hay personas humanas ha de haber todo lo que a ellas se refiere y por eso no puede faltar la ternura, que tiene carácter de revolucionario, en el decir del Papa Francisco”.

Mons. Martín también explicó que en la ternura se combinan “la suavidad en la forma y la firmeza en el fondo”, y de esa manera se convierte en una virtud propia “de los fuertes que no necesitan maltratar a los otros”.

“La ternura ha de ser virtud de toda verdadera autoridad docente, en toda autoridad educativa, como un verdadero padre y una verdadera madre cuya mayor inquietud es ayudar a crecer a los hijos que Dios les ha dado”, aseveró el Arzobispo.

Finalmente, Mons. Martín pidió “que a través de nuestra tarea educativa los alumnos puedan experimentar la ternura de Dios y su revolución, esa ternura que les ayude a crecer y ser personas conscientes de sí y de su misión en el mundo”.

Una ternura “que los llene de certeza, de plenitud y de alegría, de saberse incluidos en ese gran amor, en ese perdón continuo que los hace útiles para el servicio de los demás”, concluyó.

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Etiquetas: Argentina, Educación, Educación Católica, Iglesia en Argentina, Escuelas, Profesores, escuelas católicas

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