La obediencia a Dios y la Iglesia es fuente de paz, dice el Papa a los nuevos sacerdotes

VATICANO, 15 May. 05 / 09:31 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI recordó a 21 nuevos presbíteros de la diócesis de Roma ordenados este domingo, Solemnidad de Pentecostés, que la obediencia a Dios y a la Iglesia son fuente de paz y energía para el sacerdote.

El grupo de diáconos a punto de ordenarse mostraba la variedad racial de la Iglesia en Roma, donde numerosas vocaciones provienen de familias de migrantes de Africa y América Latina.

“¡Queridos ordenandos! exclamó el Papa, “el mensaje de Pentecostés se dirige ahora a vosotros directamente. La escena del Evangelio de Juan os habla directamente de vosotros y a vosotros. A cada uno de vosotros, de modo personalísimo, el Señor le dice: paz a vosotros ¡paz a ti!”

El Papa señaló que este saludo es “un llamado al gran misterio de la Santa Eucaristía, en la cual Él continuamente se dona a si mismo y, de esta forma, la verdadera paz “.

“El Señor confía a vosotros el misterio de este sacramento”; dijo el Santo Padre antes de invocarlos a dejarse atraer “siempre de nuevo en la Santa Eucaristía, en la comunión de vida con Cristo. Considerar como centro de cada jornada el poderla celebrar de manera digna. Conducid a los hombres siempre nuevamente a este misterio. Ayudadlos, a partir de ella, a llevar la paz de Cristo en el mundo”.

El Papa recordó a los sacerdotes que “habéis sido insertados en la comunión del presbiterio, en la comunión con el obispo y con el Sucesor de San Pedro”; y recordó que “todos nosotros estamos insertados en la red de la obediencia a la palabra de Cristo, a la palabra de Aquel que nos da la verdadera libertad, porque nos conduce a los espacios libres y los amplios horizontes de la verdad. Precisamente en este vínculo común con el Señor podemos y debemos vivir el dinamismo del Espíritu”.

El Papa Benedicto se refirió luego al sacramento de la Penitencia, señalándolo como “uno de los tesoros más preciosos de la Iglesia, porque sólo en el perdón se realiza la verdadera renovación del mundo”. 

Nada puede mejorar el mundo, si el mal no es superado. Y el mal puede ser superado sólo con el perdón”.

El Pontífice concluyó encomendando afectuosamente a los ordenandos al “amor a la Madre del Señor”. “Haced como Juan, que la acogió en lo íntimo de su propio corazón”.

Comentarios

El vlog de Giuliana
Fe y ciencia
Sacramentos.FE
Consultorio Familia y Vida

Síguenos:

Libros del padre José Antonio Fortea
ACI Prensa en Snapchat