14 de diciembre de 2018 7:43 pm

La fe no disipa todas las tinieblas pero ilumina el camino, explica Cardenal

Redacción ACI Prensa

Foto referencial: Pixabay dominio público
Foto referencial: Pixabay dominio público

El Arzobispo de Génova y expresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Cardenal Angelo Bagnasco, señaló que la fe no disipa todas las tinieblas, pero ilumina el camino del creyente.

Así lo indicó el Purpurado en una carta titulada “Te escribo a ti Génova”, dada conocer el 11 de diciembre, algunos meses después del colapso del Puente Morandi el 14 de agosto, donde fallecieron 43 personas.

El Cardenal dijo que un hecho así “nos lleva brutalmente a nuestra pequeñez, nos invita a ser humildes, a no cultivar sueños de gloria que nos alejan los unos de los otros, o que endurecen los sentimientos y nos hacen egoístas y miopes ante la realidad”.

No queremos que en nosotros venza el demonio de la sospecha y del miedo, que hoy invade a demasiados corazones y naciones. Si el dolor nos ha recordado le inexorable fragilidad de la condición terrena, también nos ha hecho redescubrir lo necesario que son las relaciones humanas, hacen parte de nosotros: son el tejido no solo de la familia, la amistad y el trabajo, sino también de una sociedad que se declara civil”.

Ante las tragedias, continuó, hace falta crecer en la esperanza y la confianza, en la convicción de contar unos con otros para caminar juntos, nos da la posibilidad de atravesar –como hacemos sobre un puente seguro– las incertidumbres y los vacíos de la existencia”, como “el de aquellos que han perdido a sus seres queridos”.

“La comunidad cristiana tiene el don de saber que la confianza tiene el nombre y el rostro de Jesús, el Hijo de Dios: Él nos muestra que en Dios nos podemos fiar siempre, incluso si no siempre las vivencias humanas son claras a nuestros ojos”, resaltó.

La fe, de hecho, no disipa todas nuestras tinieblas, pero ilumina el camino paso a paso, día a día. Su respuesta a nuestros tormentos es sobre todo una Presencia que nos precede y nos acompaña, fiel como la divina Eucaristía en nuestras iglesias”, subrayó el Arzobispo de Génova.

El Cardenal indicó también que “en la hora de la oscuridad todos tenemos que hacer algo: nada es poco, porque el Señor –como en la parábola del Evangelio– se sirve de cuanto cada uno puede hacer para realizar los milagros que solo Él conoce. Una oración, una ayuda, una sonrisa, un apretón de manos, un ofrecimiento, una palabra sencilla o un silencio discreto”.

“En las manos de Dios todo, por vías misteriosas, se convierte en consuelo para nosotros y para los otros, fuerza para no rendirnos, deseo para el futuro”, agregó.

Para concluir, el Purpurado italiano alentó a no olvidar que “nuestros padres te consagraron (a Génova) a María Reina y Madre. Y ella sigue mirándote en medio de las alegrías y los trabajos, mientras el Niño Jesús entre sus brazos le pide ‘guíalos’”.

Puede leer la carta completa en italiano AQUÍ.

Etiquetas: Italia, Fe, Tragedia, Dolor, Cardenal Bagnasco, Puente Morandi, Génova

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