15 de abril de 2009 3:31 am

Investigan curación de madre chilena atribuida a beato español Faustino Míguez

Redacción ACI Prensa

Beato Faustino Míguez
Beato Faustino Míguez

Esta semana termina en Santiago la investigación sobre la sorprendente curación de Verónica Stoberg, una madre chilena a quien los médicos no daban oportunidades de sobrevivir a un cuadro fatal de preclampsia y hemorragia en su cuarto embarazo. Su esposo e hijas atribuyen el caso al beato español Faustino Míguez, fundador del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora.

Según informó el Servicio de Noticias Misioneras OMPress, este viernes 17 de abril el Arzobispo de Santiago, Cardenal Franscico Javier Errázuriz celebrará la clausura del proceso de investigación del presunto milagro.

El 10 de septiembre de 2003, Verónica Stoberg se encontraba en la 36 semana de embarazo. Esa tarde sintió un fuerte dolor abdominal, presión alta y episodios de pérdida de conciencia. Aunque pensó que se trataba de un parto prematuro, en el hospital le diagnosticaron preclampsia y le practicaron una cesárea de emergencia.

En las horas siguientes, Verónica presentó un cuadro de estallido hepático con una grave hemorragia que no podía ser controlada, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, problemas neurológicos y fallo multiorgánico. Los médicos esperaban su muerte.

El sábado 13 de septiembre, su esposo Pedro Núñez y sus tres hijas, todas alumnas del colegio Divina Pastora de la Florida, en Santiago de Chile, llegaron hasta la capilla de la escuela a rezar por la vida de Verónica ante la imagen del Beato Faustino Míguez.

En pocas horas, Verónica presentó una inexplicable mejoría y al cabo de unas semanas su recuperación era total, sin secuelas, para sorpresa de los médicos que la atendieron.

Su vida

Manuel Míguez nació en Xamirás, una aldea de Acevedo del Río, Celanova, en la provincia de Orense, España, el 24 de marzo de 1831. Fue el cuarto hijo de una familia cristiana, creció en un ambiente de profunda fe, solidaridad con los más necesitados y responsabilidad en el trabajo.

A los 16 años decidió comenzar sus estudios para ser sacerdote y lo hace según la espiritualidad espíritu de San José de Calasanz.

En 1850 ingresó al Noviciado de las Escuelas Pías de San Fernando, en Madrid, y tomó el hábito escolapio con el nombre de Faustino de la Encarnación.

Luego de su ordenación sacerdotal en 1855, fue enviado a Cuba donde se dedicó a la formación de maestros y luego regresó a España donde continuó dedicándose a la educación.

Destacó como profesor de ciencias naturales y vivió su consagración a Dios en la entrega a los niños y jóvenes con preferencia los más pobres y necesitados. En Cuba observó el uso de los habitantes de las plantas con fines terapéuticos e inició sus propios experimentos, que continuaría luego en España.

Fundó la Congregación de Hijas de la Divina Pastora en 1885. Tres años después regresó por segunda vez a Getafe, donde paso los últimos 37 años de su vida. Falleció a los 94 años, el 8 de marzo de 1925 y fue beatificado el 25 de octubre de 1998 por el Papa Juan Pablo II.

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