17 de marzo de 2010 6:17 am

Formación de confesores es vital para responder a desafíos actuales, dice autoridad vaticana

Redacción ACI Prensa

Mons. Gianfranco Girotti, Obispo Regente de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano
Mons. Gianfranco Girotti, Obispo Regente de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano

El Obispo Regente de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, Mons. Gianfranco Girotti, explicó que los sacerdotes deben estar preparados para poder responder a los desafíos actuales, cada vez más complejos como en el caso de la bioética, que se presentan al momento de administrar el sacramento de la confesión.

En entrevista concedida a L’Osservatore Romano (LOR), el Prelado explicó que ante la profundización de algunos desafíos actuales como el transplante de órganos, las células estaminales y la precisión sobre el momento de la muerte, "no existirá absolutamente una nueva lista de pecados. Pero es normal que un confesor deba prepararse a conciencia si quiere responder del mejor modo posible a su misión. La misión del confesor es indudablemente, hoy en día, un ministerio que no es fácil de ejercer".

"La sociedad hodierna –continuó– propone siempre nuevos desafíos. Entonces si la preparación doctrinal es indispensable, es necesario también que el sacerdote esté constantemente actualizado e informado sobre la posición de la Iglesia ante determinadas situaciones porque, infaltablemente, se presentarán durante la confesión. Y a veces es necesario responder a los casos menos pensados".

Para Mons. Girotti, el sacerdote "corre seriamente el riesgo de encontrarse con frecuencia no preparado y esto no puede y no debe suceder. Y eso porque afrontamos temas muy particulares. Es indudable que entre las cuestiones éticas las ligadas a la bioética asuman hoy notoriedad en la praxis sacramental y pastoral".

El confesor, indicó, "debe ser capaz de afrontarlas con conocimiento de causa. Debe mostrarse no solo acogedor y comprensivo ante al penitente, sino que debe también suscitar en él la confianza con su palabra autorizada y competente".

"El sacerdote de hoy no puede abdicar de ciertas exigencias cognitivas y culturales", agregó.

Tras explicar que esta formación también es vital para afrontar adecuadamente el sacramento de la confesión en los casos de abuso sexuales a menores por parte de miembros del clero, pues también en estos casos Dios perdona a quien lo pide y se arrepiente sinceramente, Mons. Girotti se refirió a cómo estos hechos afectan la confianza de los penitentes.

"Indudablemente cada vez que hay un escándalo, hay personas que asumen actitudes negativas, sin siquiera esperar que haya certeza o que se clarifique. De nuestra parte cada vez que un fiel se acerca al confesionario buscamos mostrarle el rostro misericordioso de la Iglesia", afirmó.

Ciertamente, prosiguió, "hay un tipo de persona que se siente desorientada por otras en momentos como estos y muestra desafección para con la Iglesia. Prescindiendo del gravísimo e inaceptable mal que se le genera a las víctimas, éste es el peor daño que la Iglesia sufre con estos casos".

"Confiamos mucho en la obra de todos cuantos se esfuerzan por mostrar el verdadero rostro de la Iglesia de Cristo. Una obra en la que los confesores deben estar en primera línea", concluyó.

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