22 de septiembre de 2018 8:51 am

El Papa llama al encuentro entre pueblos: “Hemos construido demasiadas fortalezas”

Redacción ACI Prensa

El Papa en el Santuario Mater Misericordiae. Foto: ACI Prensa
El Papa en el Santuario Mater Misericordiae. Foto: ACI Prensa

El Papa Francisco hizo un llamado al encuentro entre pueblos y religiones bajo el auspicio de la Buena Noticia portada por Jesús: “Hemos construido demasiadas fortalezas en nuestro pasado”, lamentó.

Durante la visita que realizó en el Santuario Mater Misericordiae en Vilna, Lituania, en el viaje apostólico que emprendió este sábado 22 de septiembre, el Santo Padre hizo referencia a la histórica Puerta de la Aurora, situada junto al Santuario, último elemento de la muralla de la ciudad destruida en 1799.

Sobre la puerta se sitúa la imagen de la Virgen de la Misericordia, y el Pontífice realizó una reflexión sobre el hecho de que precisamente esta puerta con la imagen hayan sido los únicos elementos de la estructura defensiva que han llegado hasta nuestros días.

Ya en aquellos días “ella nos quería enseñar que se puede proteger sin atacar, que es posible cuidar sin la necesidad enfermiza de desconfiar de todos”.

“Cuando nos encerramos dentro de nosotros mismos por miedo a los demás, cuando construimos muros y barricadas, terminamos privándonos de la Buena Noticia de Jesús que conlleva la historia y la vida de los demás”.

Francisco lamentó que “hemos construido demasiadas fortalezas en nuestro pasado, pero hoy sentimos la necesidad de mirarnos a la cara y reconocernos como hermanos, de caminar juntos descubriendo y experimentando con alegría y paz el valor de la fraternidad”.

Por ello, hizo un llamado al encuentro entre pueblos y religiones bajo el auspicio de la Buena Noticia de Jesús y de la Madre de la Misericordia: “Cada día visitan a la Madre de la Misericordia en este lugar multitud de personas venidas de muchos países: lituanos, polacos, bielorrusos y rusos; católicos y ortodoxos”.

“Hoy lo permite la fluidez de las comunicaciones, la libertad de circulación entre nuestros países. Qué bueno sería que a esta facilidad para movernos de un lugar a otro se le sumara también la facilidad para establecer puntos de encuentro y solidaridad entre todos, para hacer circular los dones que gratuitamente hemos recibido, para salir de nosotros mismos y darnos a los demás, acogiendo a su vez la presencia y la diversidad de los otros como un regalo y una riqueza en nuestras vidas”.

El Papa finalizó su discurso deseando “que al cruzar este umbral experimentemos la fuerza que purifica nuestro modo de abordar a los demás, y la Madre nos permita mirar sus limitaciones y defectos con misericordia y humildad, sin creernos superiores a nadie”.

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