6 de febrero de 2014 3:20 am

El amor de Jesús es el fuego que descongela el hielo del egoísmo y el odio, dice Cardenal Rivera

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Cardenal Norberto Rivera (Foto: Aquarela 08 (CC BY-NC 2.0))
Cardenal Norberto Rivera (Foto: Aquarela 08 (CC BY-NC 2.0))

El Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, afirmó que el amor de Jesús es el fuego que descongela el hielo “del egoísmo y del odio” y que ilumina a todos.
Así lo indicó en la homilía de la Misa dominical que presidió en la Catedral. Ante cientos de fieles, el Purpurado dijo que “Jesús trajo un fuego a la tierra, no el que quema y destruye, sino el que purifica: El amor. Ese fuego debe descongelar nuestro mundo aprisionado por el hielo del egoísmo y del odio”.
Para eso, continuó, “Jesús dijo a sus discípulos, ustedes son la luz del mundo. Esa luz que Jesús nos confía no es otra cosa sino el precepto del amor, ese fuego del amor que nos puede llevar a amar aún a nuestros enemigos”.
En la homilía de la Misa dominical en el día de la Candelaria, señala el SIAME, el Cardenal Rivera recordó que en esta fiesta se rememora que “Dios presenta a su propio Hijo a todos los hombres, y lo hace por boca de Simeón y de Ana la profetisa.  Simeón lo presentó al mundo como salvación para todos los pueblos, como luz que ilumina a todas las gentes”.
Luego, -dijo- occidente
agrega el rito de la bendición de las candelas, y por esto, la fiesta tomó el
nombre de La Candelaria. “Esta fiesta en nuestra ciudad de México ha tenido
grande arraigo como lo demuestran los numerosos templos dedicados a La
Candelaria, expresando así, con un signo visible, la fe en Cristo, que es Luz
de las gentes”.
El Arzobispo dijo además que “en un mundo que cambia tan rápidamente y que tiende a sepultar las pequeñas tradiciones religiosas y populares, también La Candelaria puede quedar desplazada ya que la luz de una candela puede significar poco en una gran ciudad iluminada.”
“La Candelaria es la fiesta
de la luz que nos habla con un simbolismo tan sencillo: que nosotros debemos
ser la luz del mundo y que nadie enciende una luz para esconderla bajo la cama”.
Esta fiesta, indicó el Purpurado, nos indica que “Cristo no nos entregó la luz encendida en nuestro bautismo para que la tuviéramos oculta sino para que ilumináramos a todos los que están en nuestra casa, para que a todos lo presentáramos a Él como luz de las gentes”

Etiquetas: México, homilía, Misa, Cardenal Norberto Rivera

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