Educación moral y espiritual es determinante para construir la paz, afirma Obispo español

Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián (España) durante la misa de desagravio en la capilla del cementerio de Polloe. Foto: CEE.
Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián (España) durante la misa de desagravio en la capilla del cementerio de Polloe. Foto: CEE.

MADRID, 19 Abr. 17 / 09:07 am (ACI).- El Obispo de San Sebastián, en España, Mons. José Ignacio Munilla, pidió construir los procesos de pacificación de la sociedad “sobre la educación moral y espiritual” y no solo sobre “acuerdos políticos” que rechazan lo trascendental.

El Prelado hizo este pedido a través de una carta por la fiesta de la Pascua y a propósito de la paz. Según explica Mons. José Ignacio Munilla, “el saludo del Resucitado tiene más actualidad que nunca”, y subraya la expresión que lo acompaña: “Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío’”.

El Prelado se pregunta si la paz es una cuestión política o si es algo que viene determinado por “la educación moral interior del ser humano, que trasciende en cierta medida a las administraciones y los gobiernos”.

Según el obispo, el Magisterio de la Iglesia ha hablado en numerosas ocasiones de la “gran influencia de los condicionamientos sociales en la causa de la paz”, ya que “los estallidos de violencia suelen resultar predecibles a tenor del nivel de injusticia social que padezcan los pueblos”.

Sin embargo, Mons. Munilla considera “determinante” en la causa de la paz “la educación moral y espiritual en la que centró Jesucristo su predicación, llamando ‘bienaventurados’ a los pacíficos, a los mansos, y a los que son capaces de responder al mal con el bien”.

Por eso Mons. Munilla anima a construir los procesos de pacificación sobre los fundamentos últimos de la paz y no solo sobre acuerdos “políticos” que excluyen o minusvaloran la dimensión moral y espiritual de la realidad.

De esta manera, recuerda que hay quienes aseguran que la petición de perdón a las víctimas y la necesidad de que los violentos estén arrepentidos de sus actos son conceptos religiosos y que, por tanto, no tienen cabida o no son relevantes en el terreno social o político.

Una actitud que destaca como uno de los principales problemas para alcanzar la paz y que se resume en “el cómodo olvido del principio de subsidiariedad por parte de la mayoría de la sociedad; al mismo tiempo que se da una continua injerencia de las administraciones públicas en el ámbito familiar y en las iniciativas sociales”.

Es decir, un modelo social con “más Estado” y “menos sociedad”, o lo que es lo mismo: “más normas” y menos “conciencia”.

Como si el Estado “pretendiera construir por su sola estrategia política, una sociedad justa y pacífica”, asegura.

En ese sentido, Mons. Munilla utiliza en su carta unas palabras de San Juan Pablo II en las que recuerda que “cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que hace imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios, incluso la violencia o la mentira, para realizarla. La política se convierte entonces en una ‘religión secular’, que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo”.

En esa construcción de la paz, Mons. Munilla llama la atención a cómo los distintos partidos políticos en España “caminan de una forma inexorable hacia un pensamiento único, conformado por lo políticamente correcto”.

Por lo que explica que existe la “falsa esperanza” de que podría darse “vuelco político” para que facilitara la justicia y la paz, pero el obispo insiste que esto tan sólo puede suceder con una “renovación espiritual” de cada uno de nosotros que “haga posible que la política tenga ‘sujeto’ y no solo ‘objeto’”.

De no darse esta renovación en cada uno de nosotros que afecte a la sociedad de manera profunda, el obispo alerta de que “estamos condenados a reproducir en toda su crudeza el conocido refrán: ‘Los mismos perros con distintos collares’”.

Por eso anima a “regenerar” a “ese “hombre viejo” que anida en cada uno de nosotros”, ya que de lo contrario, “el problema no será solo que estemos condenados a la impotencia para transformar el mundo; sino que la misma estructura política terminará por anular al hombre, a la familia, y a la misma sociedad”, asegura el obispo en su carta.

Puede leer la carta íntegra en la web de Mons. José Ignacio Munilla.

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Etiquetas: España, Iglesia en España, Paz, Mons. José Ignacio Munilla, proceso de paz

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