El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, llamó a los fieles a no contentarse con las enseñanzas de la homilía dominical, sino acudir también al Catecismo para formarse en la fe y así dar razón a los demás sobre la esperanza cristiana.

"El Apóstol San Pedro, en su Primera Carta, les decía a los cristianos de entonces que tenían que estar preparados para dar razón de su esperanza. De la esperanza que es Cristo, su enseñanza, su redención. La exhortación vale también para nosotros. Debemos prepararnos para dar razón de la Verdad. Esta razón implica un conocimiento", señaló el Prelado en el programa televisivo Claves para un Mundo Mejor.

Mons. Aguer afirmó que la homilía dominical, cuando es preparada adecuadamente por el sacerdote, transmite a los fieles los contenidos fundamentales del cristianismo. Sin embargo, aún en el mejor de los casos "queda algo que todavía debe ser completado ulteriormente y de un modo personal por cada cristiano". "No podemos contentarnos simplemente con aquello que podemos recibir en la homilía de la misa dominical", indicó.

En ese sentido, el Arzobispo destacó la importancia del Catecismo de la Iglesia como "un instrumento espléndido para nuestra instrucción en las verdades de la fe", ya que en este libro "nos encontramos con una síntesis de lo que la Iglesia nos trasmite en nombre de Cristo". No solo, advirtió, educa en los sacramentos, oraciones, liturgia y mandamientos, sino también en "cuestiones particulares que son de máxima actualidad".

El Catecismo, afirmó, "es un libro de educación religiosa personal que tendría que estar en toda casa, en toda familia cristiana junto con la Sagrada Escritura"; pues con él "uno puede salir de apuros cuando necesita saber cuál es la doctrina de la Iglesia sobre tal o cual tema" y necesitamos responder a las inquietudes de los hijos, amigos, "o cuando nos ha quedado una duda a causa de alguna objeción que hemos escuchado".

Además, añadió, está "el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, una síntesis doctrinal expuesta pedagógicamente con preguntas y respuestas, y respuestas de fácil comprensión y apta para memorizar".

Mons. Aguer indicó que "cuando se dice que cada cristiano debe ser discípulo y misionero de Jesucristo se nos está atribuyendo, de algún modo, esta responsabilidad (de formarse en la fe). Somos los portadores de esta verdad que es necesario que pongamos a disposición y a consideración de todos aquellos que entran en contacto con nosotros".

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