22 de mayo de 2006 3:39 pm

Carta eucarística insta a feligreses brasileños a santificar el domingo y adorar al Santísimo

Redacción ACI Prensa

Carta eucarística insta a feligreses brasileños a santificar el domingo y adorar al Santísimo

Los participantes del 15º Congreso Eucarístico Nacional de Brasil, exhortan a los feligreses a santificar el domingo y “reservar un día a la semana en las comunidades para la Adoración al Santísimo Sacramento”, en la Carta eucarística fruto del Evento que se realizó en esta ciudad del 18 al 21 de mayo.

En dicho documento, los delegados y participantes del Congreso, al mismo tiempo que comparten con toda la Iglesia en Brasil las intensas experiencias y celebraciones de estos días, invitan a todos los fieles a vivir los compromisos asumidos: “santificar el domingo, día del Señor para alimento de nuestra espiritualidad personal y familiar, comunitaria y social; reservar un día a la semana en las comunidades para la Adoración al Santísimo Sacramento; hacer nuestras comunidades más eucarísticas visitando a las familias, por medio de grupos de oración, de reflexión bíblica y de opción decidida por los pobres y por último, actuar en todos los ámbitos de la sociedad con la fuerza de la Eucaristía”.

El texto afirma que “creemos en la Eucaristía como fuente y cumbre de la evangelización de las personas, las comunidades y las sociedades; creemos que la Eucaristía promueve la vida, dignidad y libertad de toda persona; creemos que la Eucaristía renueva nuestras comunidades; creemos que la Eucaristía transforma nuestras sociedades y los graves problemas sociales”.

“En la Eucaristía –continúa la carta– vivimos una espiritualidad de comunión, que es fuerza renovadora de las comunidades, parroquias, vocaciones, pastores y movimientos. En la Eucaristía nos asemejamos a las primeras comunidades cristianas que tenían un solo corazón y una sola alma, ponían todo en común de modo que no había necesitados entre ellos”.

“Haremos todo lo posible para que la experiencia vivida aquí, de presencia del Señor, sea una realidad vivida en el día a día de nuestras comunidades”, finaliza la misiva. 

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