19 de setiembre de 2003 - 2:08 PM

Card. Errázuriz pide a chilenos respetar “compromiso para siempre” del matrimonio

Redacción ACI Prensa

Card. Errázuriz pide a chilenos respetar “compromiso para siempre” del matrimonio

A dos años del 11 de septiembre, la publicación de las historias de los sacerdotes que protagonizaron las tareas de auxilio luego de los ataques terroristas contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono en Washington, reveló el impresionante trabajo de los presbíteros que llevaron esperanza al corazón de la tragedia. El Secretariado para las Vocaciones y la Formación Sacerdotal de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, publicó con ocasión del aniversario el documento “We Were There…Catholic Priests and How They Responded” (Estuvimos ahí… Los sacerdotes católicos y cómo respondieron), una recopilación de los testimonios de los sacerdotes que ofrecieron asistencia espiritual en medio de las cenizas y las ruinas.

Según el Padre Edward Burns, responsable de la Oficina, el documento destaca cómo los sacerdotes llevaron la palabra de Dios y los sacramentos para dar consuelo y esperanza a los bomberos, policías, colaboradores y las familias de las víctimas de los ataques terroristas.

“We Were There…” ofrece las historias de sacerdotes que se dieron en cuenta en medio de la tragedia de cuánto puede significar la presencia de un sacerdote para la gente en una situación tan difícil.

El Padre Emile Frische, que coordina los ministerios especiales para la Arquidiócesis de Nueva York, relató su experiencia con un bombero que encontró sentado cabizbajo en la morgue. “No quería hablarme, por eso busqué un balde que estaba por ahí, lo volteé y me senté junto a él. Nunca cruzamos palabra. Después de un largo momento se incorporó, me miró, me dijo ‘Gracias Padre’ y se marchó”, indicó el Padre Frische.

Muchos de los sacerdotes que participaron en las tareas de auxilio eran capellanes de agencias gubernamentales, como el ejército, la policía, el departamento de bomberos y el Buró Federal de Investigación (FBI). Otros estaban de visita en las ciudades y el resto trabajaba en parroquias cercanas al World Trade Center.

El Padre Thomas Iwanowski, que era párroco en Jersey City, Nueva Jersey, a pocas cuadras del Río Hudson, se dio cuenta que su parroquia debía responder a las necesidades de la gente y puso inmediatamente carteles en el vecindario invitando a la gente a buscar apoyo ahí.

Entre los que llegaron destacaron cinco hombres completamente mojados que huyeron del área del World Trade Center, saltaron al río Hudson, fueron rescatados por un bote de la policía y dejados en Jersey. Ellos querían llamar a casa. Otros llegaron en pijamas, tras huir del hotel en el que estaban.

Otro grupo incluyó a 22 estudiantes de la escuela secundaria de Economía y Finanzas ubicada al costado del World Trade Center. Ellos llegaron en el ferry a New Jersey y no sabían dónde estaban.

Durante ese día, la parroquia ofreció numerosos servicios de oración, alimentó a mucha gente, y encontró alojamiento para 18 adolescentes y 21 adultos, incluyendo a una mujer judía de 87 años de edad que llegó de Battery Park City y pasó la noche en el convento de su parroquia.

El Padre LaVerne Schueller, un coronel retirado de la Fuerza Aérea, que actualmente trabaja como capellán auxiliar en Florida, estuvo en la conferencia de capellanes en el Pentágono cuando el avión se estrelló ahí.

Los capellanes fueron urgidos a evacuar el edificio y abandonar el área, pero se quedaron sabiendo que habría muchas cosas que hacer. Ayudaron a movilizar a la gente, asistir a los heridos y fueron testigos de muestras de heroísmo.

El Padre Schuller recordó a una civil que tenía una pierna quemada y la otra rota, era filipina y católica. El Padre Schueller se identificó como sacerdote y ella le pidió que buscara a su esposo y le dijera que estaba bien.

El sacerdote relató también el temor que sintió cuando los capellanes escucharon un rumor sobre un segundo avión no identificado que se dirigía al Pentágono. “He dedicado mi vida a tratar de servir a Dios y su pueblo, pero soy un hombre de muchas faltas. Sin embargo, en ese momento me conforté al recordar las palabras de Jesús: No hay mayor amor que dar la vida por sus amigos”, señaló.

El Padre David Baratelli, capellán de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, celebró Misa en un gimnasio en los días siguientes al 11 de septiembre. Un día, un teniente le preguntó si podía llevar la Eucaristía a los trabajadores de la Zona Cero que no podían ir a Misa.

“Los dos caminamos hacia el lugar con el copón conteniendo la Eucaristía. En medio de las ruinas los trabajadores parecieron uno por uno para recibirla. Cristo realmente estaba presente y llevó consuelo y esperanza a ese lugar de terrible dolor y muerte”, relató.

El Padre Kevin Smith, capellán del Departamento de Bomberos de Nassau County, en la diócesis de Rockville Centre, estuvo con los bomberos que llevaron el cadáver del Padre Mychal Judge a la iglesia de St. Peter. Los bomberos dejaron el cuerpo en el santuario y el Padre Smith buscó una estola para cubrir el cuerpo de su amigo y compañero capellán.

"Le puse la estola a Mychal y cubrí su pecho”, recordó. Pronto la iglesia debió ser evacuada. Dos franciscanos pidieron llevar el cuerpo a su casa para no perderlo si colapsaba otro edificio. Un oficial medico del Departamento de Bomberos de Nueva York registró la muerte del Padre Mychal y le asignó el primer certificado de defunción de aquel 11 de septiembre.

El Padre Burns asegura que los recuerdos de “We Were There…” son solo algunas de las historias que pueden contarse.

"Como se esperaba, los sacerdotes en todo el país dirigieron servicios de oración, celebraron Misas y llevaron un mensaje de consuelo a la gente y la nación”, escribió el Padre Burns en su ensayo titulado “Los sacerdotes del 11 de septiembre del 2001: Hombres de Palabra y Sacramento”, que acompaña la publicación.

“Sigo escuchando historias como éstas, las sigo recolectando, las busco y pregunto sobre ellas. Son historias de sacerdotes que hicieron lo mejor que pueden hacer: llevar a la gente a Dios a través de la Palabra y los Sacramentos”.

El documento completo en inglés puede obtenerse en http://www.usccb.org/vocations/WWT.PDF

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