13 de abril de 2003 - 2:08 PM

Camino a los altares siete beatos y nueve venerables, incluyendo el Emperador de Austria

Redacción ACI Prensa

Camino a los altares siete beatos y nueve venerables, incluyendo el Emperador de Austria

La Congregación para la Causa de los Santos que preside el Cardenal José Saraiva Martins, anunció ante el Papa Juan Pablo II la proclamación de  siete milagros que abren la puerta a la beatificación de otros tantos siervos de Dios, y la proclamación de las virtudes heroicas de  9 fieles, incluyendo el último emperador de Austria, Carlos de Habsburgo,  en cuyo honor el Pontífice recibió el nombre de pila de Karol (Carlos). Los futuros beatos, a quienes se les reconoció un milagro, son:

El Siervo de Dios  Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno (1831-1905), un descendiente de una noble familia árabe,  sacerdote de la Arquidiócesis de Granada (España). En Málaga, fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa María Virgen de la Merced (llamadas Mercedarias) para la asistencia de los necesitados.

El Siervo de Dios Luigi Talamonti (1848-1926), sacerdote de la Arquidiócesis de Milán (Italia), que fue profesor en el seminario de Monza  y junto a la viuda Maria Biffi Levati fundó la Congregación de las Hermanas Misericordianas de San Gerardo.

El Siervo de Dios Luigi Maria Monti (1825-1900), religioso laico, que se unió a Dios con votos personales de obediencia  y castidad. Ingresó a la Congregación de los Hijos de María, fundada por el Beato Ludovico Pavoni. Fundó y gobernó hasta su muerte a los Hijos de la Inmaculada Concepción, para dedicarse  a la asistencia de los enfermos y huérfanos y para educar a la juventud.

La Sierva de Dios Matilde del Sagrado Corazón,  nacida Matilde Téllez Robles (1841-1902), en Salamanca (España). Desde su juventud se dedicó a la adoración eucarística y la asistencia de los más necesitados.  En Béjar fundó la Congregación de las Hijas de María Madre de la Iglesia para la educación de las niñas y la asistencia a los enfermos.

La Sierva de Dios Piedad de la Cruz, nacida Tomasa Ortiz Real (1842-1916). Pese a la oposición de su padre, y luego de múltiples dificultades, fundó  en Alcantarilla, cerca de Murcia (España), la Congregación de las Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús. Su firme fe y el espíritu de sacrificio la sostuvieron incluso cuando debió abandonar el gobierno de su obra.

La Sierva de Dios Rosalia Rendu, nacida Jeane Marie (1786-1856), educada en el seno de una familia distinguida por proteger a los sacerdotes  perseguidos durante la Revolución Francesa. Como Hija de la Caridad de San Vicente de Paul, se entregó a una inmensa actividad caritativa y de promoción humana y social, fundando centros de educación y de asistencia en París.

La Sierva de Dios María Cándida de la Eucaristía, nacida Maria Barba (1884-1949), en Catanzaro (Italia), religiosa de las Carmelitas Descalzas del Monasterio di Santa Teresa en Ragusa. Durante 20 años se dedicó a construir monasterios y difundir la espiritualidad carmelitana con una devota fidelidad a la regla de la Orden.

Virtudes heroicas

Además, la Congregación proclamó las virtudes heroicas de los futuros “venerables”, que se encuentran camino a la beatificación apenas se les reconozca un milagro.

Luigi Boccardo (1861-1936), sacerdote de Turín (Italia), hermano del Beato Giovanni Maria Boccardo, a quien sucedió en la dirección de la Congregación de las Pobres Hijas de San Gaetano, en cuyo ámbito él fundó la rama contemplativa de las Hijas de Jesús Rey, ciegas. Fue además autor de numerosas obras de espiritualidad.

Mosé Tovini (1877-1930), sacerdote de la Diócesis de Brescia,  y sobrino del Beato Giuseppe Antonio Tovini. Se especializó en la formación de candidatos al sacerdocio como rector del seminario de Brescia, donde  tuvo como alumno al futuro Papa Paulo VI.  Fomentó la santidad de los sacerdotes y la enseñanza del catecismo.

Basil Antoine Marie Moreau (1799-1873), sacerdote de la diócesis de Le Mans (Francia), donde fundó la Congregación de los Religiosos de la Santa Cruz para la predicación en el mundo rural, las misiones extranjeras y la educación cristiana. También fundó a las religiosas de la Santa Cruz. Tras muchas tribulaciones, dejó el oficio de Superior General  y como simple religioso se dedicó al ministerio pastoral.

Filippo Bardellini (1878-1956), sacerdote del Oratorio de San Felipe Neri, fue protagonista en Verona (Italia) de una vasta actividad caritativa orientada a los sectores más necesitados. Fundó la Obra de las Pobrecillas de la Casa de Nazaret para la asistencia de los jóvenes y mujeres con problemas mentales.  Fu amigo de San Giovanni Calabria, con quien compartió el ideal de la santidad.

Eustachio Van Lieshout (1890-1943), sacerdote nacido en Holanda,  pero infatigable párroco en el Brasil, donde trabajando en un contexto conflictivo y difícil, obtuvo muchas conversiones para la Iglesia Católica. Pertenecía a la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, a la que se había sentido  atraído por el heroico ejemplo del Beato Damián de Veuster, el Apóstol de los Leprosos.

Luigi della Consolata, nacido Andrea Bordino (1922-1977), de la diócesis de Alba, sobrevivió con su hermano a la terrible campaña de Rusia durante la Segunda Guerra Mundial. Abandonó los campos de concentración soviéticos con el propósito de continuar su vida al servicio de los enfermos y de los pobres; por lo que ingresó a los Hermanos de San Giuseppe Benedetto Cottolengo de Turín. El hospital fue el centro de su caridad y su testimonio de santidad.

Anna Maria Fiorelli viuda de Lapini (1809-1860), figura ejemplar en el ambiente de Florencia (Italia) durante el siglo XIX. Permaneció viuda después de nueve años de dolorosa vida matrimonial, se consagró a la oración y a las obras de caridad. En la línea de la espiritualidad franciscana fundó la Congregación de las Pobres Hijas de los Santos Estigmas de San Francisco de Asís (Estigmatinas)  para asistir a los niños huérfanos y pobres. Su obra contó con el apoyo del Beato Papa Pío IX.

Ascensión del Corazón de Jesús,  nacida Florencia Nicol Goñi (1868-1940), nació en España, donde como religiosa dominica vivió hasta los 45 años, trasladándose luego al Perú para realizar una infatigable labor misionera  junto al Obispo Ramón Zubieta y Les, O.P., cuya causa de beatificación también ha sido introducida.  Fue fundadora  y superiora general de la Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario, creadas para la evangelización de las tribus amazónicas.

Carlos de Habsburgo (1887-1922),  Emperador de Austria y Rey de Hungría. En 1911 se casó con la princesa Zita de los Borbones de Parma, a la cual le dijo el día del matrimonio: “Ahora debemos conducirnos mutuamente al cielo”. Ascendió al trono tras el asesinato de Francisco José  en 1916, en el curso de la Primera Guerra Mundial. Firme en sus convicciones morales, promotor de la Doctrina Social de la Iglesia  y de una fe ejemplar, prefirió renunciar al poder y al trono antes que sumir a su natal Austria en un conflicto interno.  Murió en el exilio, injustamente tratado y en condiciones de gran austeridad  en la Isla de Madeira (Portugal).

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