Más de nueve mil familias participaron en Milán en el Encuentro Mundial de las Familias 2012, entre ellos la familia Palmieri, compuesta por seis hijos nacidos de un sólido matrimonio de más de 21 años, que son felices tomados con firmeza de "la mano de Dios".

Del 30 mayo al 3 de junio miles de familias llegadas de todas partes del mundo se encontraron en la ciudad italiana para encontrar al Papa Benedicto XVI bajo el lema "La familia, el trabajo y la fiesta". Durante el encuentro se desarrollaran cientos de iniciativas dedicadas a los valores morales y éticos del cristianismo.

Los participantes intercambiaron testimonios y caminos de vida que lleven a la unidad y solidez de la célula fundamental de la sociedad, el ente familiar.

La familia Palmieri compartió con los organizadores del encuentro su testimonio de familia unida, abierta a la vida y basada en los cimientos del matrimonio católico.

Según explicaron en el sitio web del encuentro, familiy2012.com, los Palmieri iniciaron su largo camino hace más de 26 años: "Tras 5 años de noviazgo, hemos vivido nuestros primeros 21 años de felicidad conyugal. Somos una familia catalogada como ‘numerosa’ a partir del momento en que Dios nos bendijo con seis maravillosos tesoros, cuatro varones y dos chicas de 8 a 20 años".

Los Palmieri están agradecidos a la formación recibida en sus familias de proveniencia, de las que destacan una "los valores morales y éticos, además de una sólida formación cristina".

"El hecho de que hemos crecido en familias unidas, en las que existía coherencia entre lo que se enseñaba y lo que se hacía, donde se vivía el amor, la generosidad, el respeto, la dedicación, y muchas otras virtudes, nos ha animado a unir nuestras vidas para formar una familia. En todo este tiempo hemos vivido muchísimos momentos de felicidad, pero también ha habido momentos muy dolorosos", afirman.

Explicaron que "gracias a que nunca nos soltamos de la mano de Dios, hemos encontrado a personas que nos han ayudado a superar los obstáculos y que nos han ayudado a tener un matrimonio sólido, estable, pero sobre todo muy feliz".

"Nos esforzamos por transmitir a nuestros hijos lo que hemos vivido en nuestras familias de origen y, gracias a Dios, hemos formado una familia donde nuestros hijos encuentran respeto, comprensión, cuidado de todos y mucho amor".

Además, señalaron que para tener una buena relación, suelen realizar muchas actividades en familia, "como ir a misa juntos los domingos, peregrinar durante la Semana Santa, estar todos presentes durante la comida familiar de Navidad en casa de la bisabuela Carmela, participar en actividades en las que ayudamos a alguien necesitado o vamos a visitar a algún enfermo".

De este modo "devolvemos una pequeña parte de lo que la Providencia de Dios nos concede cada día", y "pedimos a la Santa Familia que permanezca en nuestras casas para que podamos, con el esfuerzo de todos, ayudar a cada uno a encontrar el camino de vuelta a la Casa del Señor, siendo fiel testimonio y mensajero del Amor de Dios".