16 de junio de 2008 - 12:25 AM

Asombro en México por proeza que salvó a madre y no nacido

Redacción ACI Prensa

Asombro en México por proeza que salvó a madre y no nacido

La Jefa de Perinatología del Hospital de Gineco Obstetricia Nº 3 del Centro Médico Nacional La Raza en México, Polita del Rocío Cruz Cruz, señaló que la doble intervención quirúrgica –operación cardiovascular y cesárea– de una joven embarazada que había considerado en algún momento abortar a su bebé, "fue un milagro con ayuda de Dios".

Elizabeth salió embarazada a los 21 años, pese a que utilizaba un dispositivo intrauterino para no tener hijos. Al acudir a su médico, este le advirtió que la gestación sería muy arriesgada, por lo que le recomendó que abortara.

"A mí me daban tres meses para que yo decidiera" teniendo en cuenta que además del peligro que comportaba el embarazo "estaba pendiente de si la bebé nacía con una malformación o tenía algún problema, en esos tres meses que son los esenciales de cualquier embarazo", señaló la Elizabeth a la agencia Excélsior.

"Decidí esperar: si viene con algún problema, pues un aborto asistido; si no, pues por algo ella se aferra a la vida", indicó. Así cuando se le realizó el ultrasonido a los tres meses de gestación vio que su bebe venía bien y decidió tenerla, llevando un embarazo normal.

Cumplió las 34 semanas de gestación ingresó al mencionado hospital, donde los médicos le informaron que tenía algunos problemas con una de las válvulas de su corazón, de la que ya había sido operada cuando tenía 15 años, y por ello tenía que someterse a una nueva intervención quirúrgica y a la vez a una cesárea para poder dar a luz.

Ambas intervenciones fueron programadas para el 17 de agosto de 2007, a las que Elizabeth llegó con solo cinco por ciento de posibilidades de sobrevivir.

"El caso de Elizabeth era especial porque la válvula estaba ocluida por el coágulo sanguíneo, entonces había que quitarla, porque en el momento del parto existía 99% de posibilidades de que se muriera", aseguró Polita Cruz Cruz. Las posibilidades eran "una en mil. Sí, fue un milagro con ayuda de Dios", reconoció.

Por su parte el Jefe de Cirugía Cardiovascular y Torácica, Raúl Verdín Vázquez, precisó en una entrevista a Excélsior que si la joven no hubiera sido estudiada, la sobrecarga de líquido a la hora del colapso cardiovascular le hubiera provocado la muerte.

Ariadna, que significa "regalo de Dios", nació con un kilo 580 gramos de peso. Ahora tiene casi un año y pesa nueve kilos.

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