17 de mayo de 2019 2:27 pm

Así fue la vida en México de la primera mujer beata del Opus Dei [VIDEO]

Redacción ACI Prensa

La Oficina de Información del Opus Dei en México realizó un vídeo con motivo de la próxima beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, en donde se muestra los seis años en los que vivió en este país.

Guadalupe Ortiz de Landázuri, será primera beata mujer del Opus Dei que será beata, la ceremonia tendrá lugar el sábado 18 de mayo de 2019 en Madrid (España). La oficina de Información del Opus Dei en México realizó un vídeo en el que se recogen los seis años que vivió la futura beata en este país a donde fue “movida por la fe” para llevar el “mensaje de San Josemaría que consiste en recordar que el trabajo bien hecho es una manera de acercarse a Dios”.

Guadalupe Ortiz de Landázuri llegó a la Ciudad de México el 6 de marzo de 1950.  Según cuenta Hortensia Chávez, quien conoció a la futura beata, “enseguida quiso ser mexicana, empezó a peinarse con trenzas, usaba rebozo [tipo de falda mexicana],  adoptó la tortilla el frijole, el chile, todo lo nuestro”.

En México se matriculó en una maestría en Química en la Universidad Nacional Autónoma de México y comenzó una residencia universitaria en la calle Copenhage que, según explican en el vídeo, “con los años se convertiría en la residencia Universitaria Latinoamericana”, dirigida por personas del Opus Dei.

Ana María del Carmen Ruiz Calvillo vivió en esta residencia y explica en el vídeo que había ido con su padre a la residencia Copenhage para informa que finalmente no vivía allí, sin embargo, “cuando mi padre la vio, como me saludó y me trató, en el camino que íbamos a decir que no, él me dijo: “te quedas”, y me quedé en la residencia”.

Durante el primer año de apertura de Copenhage tuvo 26 residentes “a quienes formaba humana y espiritualmente”, aseguran en el vídeo.

Las chicas tenían clases a las 7:00 a.m. y Guadalupe se levantaba antes para preparar todo, calentaba la caldera, les preparaba el desayuno. Además, llevaba a las residentes a dar clases de catecismo a los barrios más pobres.

María del Carmen Puente también vivió en esta residencia y explicó que Guadalupe Ortiz de Landázuri siempre estaba ocupada atendiendo a las residentes, a las señoras y a las estudiantes.

Además, el Obispo de Tacámbaro, en Michoacán (México), había pedido que atendiera de manera especial a las chicas campesinas procedentes de esta diócesis que “iban a aprender a esta residencia sin haber terminado el tercer grado escolar [la enseñanza básica]”.

Jovita Barriga es una de esas jóvenes de Miochacán (México). En el vídeo asegura que en la residencia “todas éramos iguales, [Guadalupe] nos ofrecía el desayuno y aunque sabía que muchas cosas no estábamos acostumbradas a comer, ella nos explicaba de qué se trataba. Ese desayuno no se me olvidó nunca”.

Dos años después de su llegada a México, en 1952, se donó Montefalco, una  hacienda abandonada que se había incendiado en la época de la Revolución Mexicana.

María Eugenia Elizaga,  es la actual directora de la casa de retiros Montefalco. A pesar de que la hacienda estaba totalmente destruida, Guadalupe mostró su entusiasmo porque, según dijo entonces, “desde allí se podían hacer muchas cosas”.

Criselo Barranco vive a pocos metros de Montefalco y vio cómo Guadalupe, acompañada de otras mujeres del Opus Dei, se instalaban en esta hacienda derruida. “No sabíamos ni cómo vivían, allí no había ni un cuartito que estuviera bien, pero ellas vinieron y andaban con sus machetes, limpiando” para poner en marcha esa casa de espiritualidad.

La directora de esta casa de espiritualidad también subraya que en ese tiempo, Guadalupe también atendía a las familias que estaban alrededor de esta casa, ya que “eran personas necesitadas, no sabían leer ni escribir, a las campesinas las ayudaba mucho…”

Junto a esta casa de retiros, Guadalupe comenzó un colegio que se llamaría Montefalco y en el que actualmente estudian 500 niñas.

Claudia Sánchez Vivar es la directora de este colegio, y explica en el vídeo que en los años 50 la escolarización de la mujer era muy poco frecuente en esa zona.

“Tenían la idea de que las niñas no podían estudiar y no servían para nada. Esto ha cambiado el chip  en la cabeza de las familias y entienden que las hijas tienen las mismas oportunidad de crecer”.

Una de las actuales alumnas de Montefalco, Ashley Daniela, explica que el medio millar de chicas que estudian en este colegio son las que están “disfrutando de la buena decisión que Guadalupe tomó y eso se lo agradezco muchísimo porque si ella no hubiera tenido la valentía de decir que sí, yo no estaría estudiando aquí, no sería la persona que soy ahora”.

También fundó otro colegio en el estado de Culiacán (México), que cuenta con más de 600 alumnas.

Durante sus años en este país sufrió la picadura de un alacrán y también de un mosquito que le contagió el paludismo.

Ana María del Carmen Ruiz Calvillo recuerda cómo fue ese momento, ya que ella estaba en clase con la futura beata: “ella no dijo nada, ni hizo ningún movimiento, pero después supimos que le había picado fuerte, no alcanzó a ver qué animal era porque le picó en las piernas y después vinieron unas fiebres altas y a infección”.

Seis años después de su llegada a México, en 1956, Guadalupe Ortiz de Landázuri se trasladó a Roma para colaborar con el fundador del Opus Dei en la dirección de este movimiento de la Iglesia.

Poco después volvió a su país natal, España, debido a una enfermedad cardíaca. Allí trabajó como profesora de Química e hizo el doctorado.

Guadalupe Ortiz de Landázuri falleció en Pamplona (España) en 1975 y será beatificada en Madrid (España) el sábado 18 de mayo.

Etiquetas: Mujer, Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer, Alvaro del Portillo, beatificación, beata

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