9 de marzo de 2009 5:48 pm

Arzobispo denuncia raíces morales de inseguridad en Argentina

Redacción ACI Prensa

Arzobispo denuncia raíces morales de inseguridad en Argentina

El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, denunció que además de la ausencia de políticas integrales que ataquen el problema, la inseguridad que agobia a la sociedad argentina tiene sus raíces en la miseria, la desintegración familiar y la pérdida del sentido del pecado.

En su reflexión semanal en el programa "Claves para un Mundo Mejor", transmitido por América TV, Mons. Aguer consideró que "la inseguridad no es un asunto policial, sino un problema político de primera magnitud. Su dolorosa vigencia es un signo elocuente de lo mal que anda la Argentina".

"Sin duda el Estado tiene un deber inalienable que es el de tutelar el orden social y asegurar la vida y los bienes de la población. Y esto supone una tarea cotidiana. Pero si nos fijamos en las causas reales de esta situación, de esta proliferación del delito, que no se daban hace veinte, treinta o cuarenta años; habría que advertir que sin políticas a largo plazo, sin una consideración objetiva y completa del problema no va a haber una solución", indicó.

Según el Arzobispo, la proliferación del delito esta relacionada con la miseria. "La miseria, la marginación, la exclusión de las condiciones de una vida digna, arrastran consigo miseria moral y exponen a las peores tentaciones", explicó.

Asimismo, denunció "la fragmentación de la familia y la pérdida de su rol educativo. En la mayor parte de los delincuentes que pueblan nuestras cárceles, se comprueba, que no han tenido una familia detrás, que no ha habido una familia educadora, una familia que brinde amor y oriente la vida de los hijos".

"La pérdida del sentido auténtico de la familia es un drama silencioso que se ha agrandado terriblemente en la Argentina. Estoy hablando de la familia en serio: la familia basada en el matrimonio. Hoy día se habla ligeramente de vivir en pareja y demás, pero la familia como ámbito de crecimiento integral, como hogar, como escuela de vida, está muy menoscabada", señaló.

El Arzobispo también mencionó la "decadencia de la cultura popular, de la que han desaparecido ciertos valores fundamentales como el respeto, el sentido de la justicia, la solidaridad, el valor de la palabra dada, el sentido del esfuerzo y del deber. Todo eso está también seriamente afectado".

"Me pregunto si los ladrones y criminales de hoy han aprendido alguna vez que matar y robar son pecados graves. Por eso, aquí hay una falla en la comunicación de las verdades religiosas y de la encarnadura de estas verdades religiosas en la vida personal y social. Si Dios no cuenta en la vida de la gente, la sociedad se torna cada vez más inhumana", agregó.

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