6 de septiembre de 2006 - 9:47 AM

Apóstol Felipe nos invita a la intimidad con Jesús, dice el Papa

Redacción ACI Prensa

Apóstol Felipe nos invita a la intimidad con Jesús, dice el Papa

Al hablar del Apóstol Felipe como parte de su catequesis sobre los apóstoles, el Papa Benedicto XVI destacó el testimonio del seguidor de Jesús como invitación a buscar la intimidad con Él.

El Pontífice se presentó con un inusual sombrero rojo que los italianos llaman “saturno” por sus amplias alas, para así protegerse del intenso sol. 

Hablando ante más de 25 mil fieles reunidos en una calurosa mañana en la Plaza de San Pedro, el Papa señaló que Felipe, “natural de Betsaida, como Pedro y Andrés era uno de los primeros apóstoles”, que manifiesta “las características del verdadero testimonio” cuando en su diálogo con Natanael no sólo le habla de Cristo, sino que "le invita a experimentar personalmente cuanto le ha dicho”.

El apóstol nos insta a conocer a Jesús de cerca”, agregó el Santo Padre, al recordar que como escribe San Marcos, Jesús eligió a los doce para que “estuvieran con él, es decir, para que compartiesen su vida y aprendieran directamente de Él, no sólo el estilo de su comportamiento, sino sobre todo quien era realmente”.

“La intimidad, la familiaridad, la costumbre nos hacen descubrir la verdadera identidad de Jesucristo. Esto es cuanto nos recuerda el apóstol Felipe”, agregó.

Con ocasión de la multiplicación de los panes, Jesús se dirige precisamente a Felipe para solucionar el problema de cómo dar de comer a la multitud que lo seguía, y también antes de la Pasión, algunos griegos se acercan a Felipe porque quieren ver a Jesús. En ambos casos, el apóstol asume la figura de un  intermediario “que nos enseña a estar siempre listos tanto para acoger las preguntas y exigencias cualquiera que sea su procedencia, como para orientarlas hacia el Señor, el único que puede satisfacerlas en plenitud”.

También en la Ultima Cena, Felipe es quien pide a Jesús que les muestre al Padre y Cristo responde: “quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”. "Para expresarnos según la paradoja de la Encarnación –observó el Santo Padre– podemos afirmar que Dios ha asumido un rostro humano, el de Jesús, y en consecuencia (...) si queremos contemplar realmente el rostro de Dios, no tenemos más que contemplar el rostro de Jesús”.

“La meta a la que tiende nuestra vida es encontrar a Jesús como lo encontró Felipe, intentando ver en Él al Padre celestial. Si faltase este empeño, nos encontraríamos solo con nosotros, como en un espejo. Felipe nos invita en cambio a dejarnos conquistar por Jesús, a estar con Él y a compartir esta compañía indispensable”, concluyó el Papa.

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