Miércoles 6 de noviembre

Evangelio según San Lucas, capítulo 14, versículos del 25 al 33

25 Como grandes muchedumbres le iban siguiendo por el camino, se volvió y les dijo: 26 "Si alguno viene a Mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun también a su propia vida, no puede ser discípulo mío. 27 Todo aquel que no lleva su propia cruz y no anda en pos de Mí, no puede ser discípulo mío".

28 "Porque, ¿quién de entre vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero a calcular el gasto y a ver si tiene con qué acabarla? 29 No sea que, después de haber puesto el cimiento, encontrándose incapaz de acabar, todos los que vean esto comiencen a menospreciarlo 30 diciendo: "Este hombre se puso a edificar, y ha sido incapaz de llegar a término". 31 ¿O qué rey, marchando contra otro rey, no se pone primero a examinar si es capaz, con diez mil hombres, de afrontar al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no lo es, mientras el otro está todavía lejos, le envía una embajada para pedirle la paz. 33 Así, pues, cualquiera que entre vosotros no renuncia a todo lo que posee, no puede ser discípulo mío. 34 La sal es buena, mas si la sal pierde su fuerza, ¿con qué será sazonada? 35 Ya no sirve, ni tampoco sirve para la tierra, ni para el muladar: la arrojan fuera. ¡Quién tiene oídos para oír, oiga!".

Comentario

25. Los proselitistas humanos hallarían muy sorprendente esta política de Jesús: Cuando inmensas multitudes lo siguen (cf. 12, 1) El, en lugar de atraerlas con promesas, como suele hacerse, pone en el más fuerte aprieto la sinceridad de su adhesión (véase 9, 57 ss.). Con ello nos da una de las grandes muestras de su divina verdad. Cf. 12, 22 y nota.

26. Quiere decir simplemente que en el orden de los valores Jesús ocupa el primer lugar, aun frente a los padres. Nótese que, si bien el honrar padre y madre es un gran mandamiento del mismo Dios, Jesús se declara El mismo instrumento de discordia en las familias (véase 12, 51 y nota), y nos previene que los enemigos estarán en la propia casa (Mat. 10, 34 ss.), donde el ambiente mundano o farisaico se burlará de los discípulos como lo hacían del Maestro sus propios parientes. Cf. Marc. 3, 21; Juan 7, 3 - 5.

27. Cf. 9, 23; Mat. 10, 38; 16, 24; Marc. 8, 34; Gál. 6, 14.

33. Es notable que la conclusión de Jesús no nos habla de aumentar nuestros recursos propios, como parecería deducirse de la parábola. Es para enseñarnos que Satanás será siempre más fuerte que nosotros, si pretendemos combatirlo con las armas nuestras (cf. 9, 24 y nota) y sin el auxilio que el mismo Dios nos da por la gracia (I Pedr. 5, 8 s.). Cf. 9, 24; Mat. 10, 39; Juan 15, 5.

34. La sal, símbolo de la sabiduría sobrenatural, representa a los que han de difundirla en nombre de Jesús. Si ellos pierden la buena doctrina, se hacen despreciables ante Dios como el estiércol. La corrupción de la grey, dicen S. Jerónimo y S. Ambrosio, será siempre el síntoma de que los ministros del Evangelio se han desvirtuado. Cf. 11, 52 y nota: "¡Ay de vosotros! hombres de la Ley, porque vosotros os habéis apoderado de la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que iban a entrar, vosotros se lo habéis impedido". La llave del conocimiento de Dios es la Sagrada Escritura (S. Crisóstomo). Los escribas y fariseos que la interpretaban falsamente, o la reservaban para sí mismos, son condenados como seductores de las almas. El pueblo tiene derecho a que se le predique la Palabra de Dios. En cuanto al conocimiento de la Sagrada Biblia por parte del pueblo, dice S. S. Pío XII en la reciente Encíclica "Divino Afflante": "Favorezcan (los Obispos) y presten su auxilio a todas aquellas pías asociaciones, que tengan por fin editar, y difundir entre los fieles ejemplares impresos de las Sagradas Escrituras, principalmente de los Evangelios, y procuren con todo empeño que en las familias cristianas se tenga ordenada y santamente cotidiana lectura de ellas".


Estos comentarios corresponden a la versión electrónica de la Biblia y Comentario de Mons. Juan Straubinger, cortesía de VE Multimedios


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