¡Esta semana, me dirijo a ustedes desde Roma!

Les escribo a mi regreso de concelebrar una Misa privada con nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, en la capilla de Domus Sanctae Marthae (Casa Santa Marta), donde él ha decidido vivir por el momento.

La Eucaristía fue muy especial para mí, porque celebramos la Anunciación, y yo fui ordenado Obispo de Denver en la Solemnidad de la Anunciación en 2001.

Durante la Misa yo rezaba por el Papa Francisco y por la Iglesia. También le daba gracias a Dios por todas las gracias y bendiciones que ha derramado en mi vida – incluyendo cada uno de ustedes. Todos han estado en mis oraciones de manera muy especial durante esta peregrinación a Roma.

Dos días antes de la Misa con el Papa, el 6 de abril, fue el aniversario de mi nombramiento como Arzobispo de Los Ángeles. De manera que en esta Misa, también le agradecía al Señor por todas las gracias que he recibido en estos tres años – y sobre todo por la oportunidad de servir a cada uno de ustedes.

La familia de Dios aquí en Los Ángeles es muy especial para mí. El testimonio de su fe, visible en sus ministerios y en su vida diaria, me llena de fuerza y esperanza cada día. Gracias por sus oraciones, su apoyo y su amor.

Tuve la oportunidad de hablar con el Papa Francisco sobre nuestra Iglesia local. ¡Es increíble poder hablar con el Papa en español, nuestro idioma nativo!

Le dije al Santo Padre que todos los fieles de Los Ángeles lo quieren mucho, que estamos rezando por él y por su ministerio, y que puede contar con nuestra lealtad. Él agradeció nuestras oraciones ¡y pidió que rezáramos más todavía!

Estoy aquí en Roma como moderador episcopal de la Asociación Católica de Líderes Latinos (C.A.L.L.), que tiene su base en Los Ángeles. Estamos haciendo una peregrinación a Roma por el Año de la Fe, para estudiar las enseñanzas del Concilio Vaticano II con mayor profundidad.

También tuvimos la bendición de reunirnos con el Santo Padre como grupo. Él nos ofreció cálidas palabras de aliento para la misión de C.A.L.L. Salimos aún más convencidos de que este es el momento para que los latinos amen y vivan su fe más plenamente y para que ejerzan una mayor responsabilidad en la Iglesia y en la sociedad.

¡Qué ocasión tan especial para ser católicos! ¡Estamos frente a un hermoso momento nuevo de gracia para la Iglesia!

Dios en su amor siempre nos da el Papa que necesitamos para nuestro tiempo. El Papa Francisco es el rostro de la esperanza para la nueva evangelización – especialmente en las Américas. Y él nos está diciendo – no sólo con palabras, sino también con tantos gestos pastorales, que la nueva evangelización debe expresarse en obras de humildad y servicio.

En su homilía durante la Misa por la Anunciación, el Papa Francisco habló sobre la humildad como camino de santidad.

Él señaló el ejemplo de María, José y Jesús, quienes recorrieron el “camino de la humildad” para llegar a Belén. Dijo que a pesar de que María “no comprende bien” lo que Dios quería de ella, se abaja y entrega “su alma a la voluntad de Dios”. San José también “se abaja” y lleva sobre sí la “gran responsabilidad” de cuidar a su prometida, que estaba encinta.

“Así es siempre con el amor de Dios, que, a fin de llegar hasta nosotros, toma el camino de la humildad”, dijo el Papa.

El Santo Padre nos recordó que la humildad es la base de nuestra vocación cristiana. Como cristianos, debemos seguir el humilde camino de Jesús, que culminó en la Cruz.

“No se puede ir por otro camino”, dijo. “Si yo no me abajo, si tú no te abajas, no eres cristiano”.

Recemos mucho por nuestro nuevo Papa esta semana. ¡Él está pidiendo nuestras oraciones! Y también recemos los unos por los otros y por nuestra gran Iglesia de Los Ángeles.

Que podamos renovarnos en la humildad de la cruz – la humildad de un amor que viene a servir a Dios y a los demás, especialmente a aquellos que más necesitan.

Y con nuestro nuevo Papa Francisco, roguemos al Señor: “Miremos a María, miremos a José. Y pidamos la gracia de la humildad. Pero de esta humildad que es el camino por el cual ciertamente pasa la caridad. Cuando Pablo nos dice: ‘pensad que los demás son mejores que vosotros’, a veces es difícil pensar en ello. Pero Pablo piensa en este misterio, en este camino, porque él en lo más profundo de su corazón sabe que el amor sólo va por este camino de la humildad.”

*La columna de opinión de Mons. José Gomez está disponible para ser utilizada gratuitamente en versión electrónica, impresa o verbal. Sólo es necesario citar la autoría (Mons. José Gomez) y el distribuidor (ACI Prensa)