Estoy emocionado por nuestra sexta caminata y festival anual por la vida y la familia. OneLife LA tendrá lugar este año el sábado 18 de enero.

Al mediodía, nos reuniremos en el corazón del centro de la ciudad: en La Placita, ubicada en la calle Olvera, y haremos una caminata de una milla hacia el Parque Histórico Estatal de Los Ángeles para proclamar la belleza y la dignidad de cada vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Este año, OneLife LA contará nuevamente con una gran variedad de artistas musicales y oradores que, con su motivación, darán realce a nuestro tema: “Una misión, una familia”.

Nuestra oradora principal, Cyntoia Brown-Long, fue víctima del tráfico sexual y es una apasionada defensora de la reforma de nuestro sistema de justicia penal.

Ella nació en un hogar fracturado, de una madre adolescente alcohólica. Ella huyó de casa cuando era adolescente y eventualmente se vio obligada a prostituirse. A la edad de 16 años, fue enviada de por vida a la cárcel por haber asesinado a un hombre que la solicitó y que, según ella comenta, la amenazó luego con matarla.

Brown-Long transformó su vida en la prisión al encontrarse con Jesucristo y después de 15 años en prisión, el gobernador de Tennessee le conmutó la pena. Ella quedó en libertad este pasado agosto.

Su historia es triste y refleja la realidad de tantas niñas y mujeres jóvenes con problemas, atrapadas en nuestro sistema penitenciario actual, víctimas de la adicción, el abuso y la explotación.

Pero lo que hace que la historia de Brown-Long sea tan fuerte y esperanzadora para mí, es que ella es testigo de la verdad de que Dios nunca abandona a ningún alma.

Dios nos ama pase lo que pase. Si hemos hecho algo mal, nos ama con un amor aún mayor y nos llama a acercarnos aún más a Él. No hay alma a quien Él no quiera atraer a su misericordia, a su libertad.

Este año, también estamos ofreciendo nuestro primer Premio de Servicio de OneLife LA para honrar a aquellos miembros de nuestra comunidad que están haciendo una diferencia al difundir este hermoso mensaje del profundo amor que Dios tiene hacia cada uno de sus hijos.

Estamos honrando a una mujer de la localidad, Jess Echeverry. Ella, junto con su esposo, dirige SOFESA, una organización de casi 20 años de antigüedad, que ayuda a las familias pobres y sin hogar de Los Ángeles.

Echeverry tiene también una impactante historia, puesto que pasó años viviendo en la calle, sin hogar, sufriendo de adicción y abusos. Y ella también da testimonio del poder de Jesús para sanar, salvar y transformar nuestras vidas.

OneLife LA no es un evento, es más bien un movimiento. Es un movimiento de amor que ve la belleza de la creación de Dios en cada persona, que ve en cada persona, a un hijo de Dios.

Este es el motivo por el cual caminamos, para promover la dignidad del niño en el vientre materno y del niño que necesita de asistencia para su crianza. Caminamos por los que no tienen un techo y por los hambrientos, por los prisioneros y por los enfermos, por los inmigrantes y por los refugiados y, también, por cada persona para la que nuestra sociedad o economía no puede encontrar un lugar.

Necesitamos restaurar la dignidad de la persona humana en nuestra sociedad y despertar de nuevo la conciencia de que el único propósito de cualquier sociedad sana es el de servir a la persona humana y favorecer el desarrollo de cada vida humana.

OneLife LA busca renovar la “ecología humana” que nos conecta, en Dios, a unos con los otros y con todo lo que Él creó. La vida tiene una santidad y una dignidad que nunca pueden ser negadas, sin importar la etapa de la vida en que se esté o la condición de vida que se tenga.

Y hay mucho por hacer. En nuestro país todavía hay niños que son asesinados cada día en el vientre de sus madres y muchos de nuestro prójimo no tienen lo necesario para llevar una vida digna.

La continua realidad del aborto en nuestra ciudad y en nuestro país es una verdadera tragedia. De hecho, nosotros nos reunimos para que OneLife LA nos recuerde la triste fecha que fue aquel 22 de enero de 1973, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos legalizó el aborto.

Y aunque OneLife LA es una celebración, no dejamos de recordar que tenemos el deber de proteger la vida humana inocente, amenazada por el aborto y la eutanasia y de formar una sociedad que valore la vida y apoye a las madres, a las familias, a los ancianos y a las personas con discapacidades.

Este año nuevamente, como ya es nuestra tradición, nuestra celebración de OneLife LA será seguida por nuestra Misa anual de Réquiem por los No Nacidos, que tendrá lugar a las 5 p.m., en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles.

Esta Misa es un hermoso homenaje a las vidas que se pierden en Los Ángeles cada año, a causa del aborto. Es también una fuente de esperanza y de gracia para las mujeres y los hombres que han experimentado de alguna manera el dolor del aborto.

Oren por mí esta semana y yo oraré por ustedes. Y por favor acompáñenme el sábado 18 de enero y traigan a su familia y a sus amigos.

Y pidámosle a la Santísima Virgen María, la Madre del Amor Justo, que nos acompañe en este gran movimiento por la vida.

*La columna de opinión de Mons. José Gomez está disponible para ser utilizada gratuitamente en versión electrónica, impresa o verbal. Sólo es necesario citar la autoría (Mons. José Gomez) y el distribuidor (ACI Prensa)