Hoy es un día de gran alegría para la familia de Dios en la Arquidiócesis de Los Ángeles.

En este tiempo especial de la Pascua, el Santo Padre, el Papa Francisco, nos ha bendecido con el nombramiento de un nuevo Obispo Auxiliar para servir al pueblo de Dios en la Arquidiócesis de Los Ángeles.

Es un honor para mí presentarles al Obispo-Electo Marc Trudeau.

Como podrán darse cuenta, nuestro nuevo Obispo Auxiliar tiene una historia personal muy interesante.

Para mí ha sido un privilegio conocerlo y trabajar con él desde que llegué a Los Ángeles hace ocho años.

Es muy buen sacerdote. Una persona de oración y de servicio. Y pienso que será, como dice el Papa Francisco, “un pastor que conoce el olor de sus ovejas”.

Como sacerdote, siempre ha tenido un gran corazón para servir a los fieles. Siempre cerca de sus alegrías y dolores y en los retos que encuentran en su vida diaria.

Estoy seguro, que será un gran Obispo.

Quisiera mencionar que ser Obispo en la Iglesia Católica no es un “trabajo más “o “un oficio común y corriente. “Por eso es un día tan especial para nosotros.

Porque nosotros creemos que Jesucristo elige a cada Obispo para llevar a cabo la misión que le encomendó a sus Apóstoles y a la Iglesia.

Para nosotros cada Obispo es una señal viva de la presencia de Jesús -que nos ama a cada uno, que está vivo entre nosotros y que camina con nosotros en nuestra jornada de vida.

El Obispo tiene la responsabilidad de ayudarnos a conocer a Jesús y a conocer el amor de Dios y su plan para nuestras vidas. El Obispo está llamado a rezar por el pueblo de Dios, a enseñarle y a liderarlo, siempre con el ejemplo de su propio amor y sacrificio.

Esta es la bella misión que el Papa Francisco le ha encomendado al Obispo-electo Monseñor Trudeau! Y este es el hermoso regalo que Dios nos está dando hoy a todos, al darnos un nuevo Obispo para la familia de Dios aquí en Los Ángeles.

Tendré el privilegio de ordenar a nuestro Obispo-electo en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles el 7 de junio a las 2 p.m. Y espero que todos nos acompañen ese día.

Quisiera también personalmente expresar mi agradecimiento al Santo Padre, el Papa Francisco, y al Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, Arzobispo Christophe Pierre.

De nuevo hoy es un día de gran alegría para todos nosotros y especialmente para Monseñor Trudeau, Obispo-electo, y para su familia.

Gracias por estar con nosotros para compartir nuestra alegría y agradecimiento.

Y que Dios los bendiga a cada uno de ustedes y a sus familias.

*La columna de opinión de Mons. José Gomez está disponible para ser utilizada gratuitamente en versión electrónica, impresa o verbal. Sólo es necesario citar la autoría (Mons. José Gomez) y el distribuidor (ACI Prensa)