Evangelio del día

Evangelio según San Lucas, capítulo 16, versículos del 19 al 31

4 de Marzo de 2010

Semana II del Tiempo de Cuaresma

EL RICO EPULON Y LAZARO


19. "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y banqueteaba cada día espléndidamente.
20. Y un mendigo, llamado Lázaro, se estaba tendido a su puerta, cubierto de úlceras,
21. y deseando saciarse con lo que caía de la mesa del rico, en tanto que hasta los perros se llegaban y le lamían las llagas.
22. Y sucedió que el pobre murió, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. También el rico murió, y fue sepultado.
23. Y en el abismo, levantó los ojos, mientras estaba en los tormentos, y vio de lejos a Abrahán con Lázaro en su seno.
24. Y exclamó: "Padre Abrahán, apiádate de mi, y envía a Lázaro para que, mojando en el agua la punta de su dedo, refresque mi lengua, porque soy atormentado en esta llama".
25. Abrahán le respondió: "Acuérdate, hijo, que tú recibiste tus bienes durante tu vida, y así también Lázaro los males. Ahora él es consolado aquí, y tú sufres.
26. Por lo demás, entre nosotros y vosotros un gran abismo ha sido establecido, de suerte que los que quisiesen pasar de aquí a vosotros, no lo podrían; y de allí tampoco se puede pasar hacia nosotros".
27. Respondió: "Entonces te ruego, padre, que lo envíes a la casa de mi padre,
28. porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, a fin de que no vengan, también ellos, a este lugar de tormentos".
29. Abrahán respondió: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen".
30. Replicó: "No, padre Abrahán; pero si alguno de entre los muertos va junto a ellos, se arrepentirán".
31. Él, empero, le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se dejarán persuadir, ni aún cuando alguno resucite de entre los muertos".



COMENTARIO

21. Después de rico la Vulgata añade: y nadie le daba. Es una inserción proveniente de 15, 16.

25. Recibiste tus bienes: es decir, el que sólo aspira a la felicidad temporal ya tuvo lo que deseaba, como enseña Jesús (6, 24; 18, 22 y nota; Mat. 6, 2; 5, 16), y no puede pretender lo eterno, pues no lo quiso. Véase también Mat. 10, 39; II Pedro 2, 13 y notas.

26. Cf. Marc. 9, 43; Is. 66, 24.

31. Solemos pensar que la vista de un milagro sería suficiente para producir una conversión absoluta. Jesús muestra aquí que ésta es una ilusión (cf. Juan 23 s.) y que la conversión viene de la Palabra de Dios escuchada con rectitud (Mat. 13, 1 ss.). La fe, dice S. Pablo, viene del oír (Rom. 10, 17).

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