San Conrado de Parzham, Capuchino, Religioso (Memoria)
21 de abril de 2021

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

    Primera opción

  • Primera lectura

    Hechos 8:1-8
    1 Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria.
    2 Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
    3 Entretanto Saulo hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres, y los metía en la cárcel.
    4 Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra.
    5 Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo.
    6 La gente escuchaba con atención y con un mismo espíritu lo que decía Felipe, porque le oían y veían las señales que realizaba;
    7 pues de muchos posesos salían los espíritus inmundos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos quedaron curados.
    8 Y hubo una gran alegría en aquella ciudad.

  • Salmo responsorial

    Salmo 66:1-7
    1 Del maestro de coro. Cántico. Salmo. Aclamad a Dios, la tierra toda,
    2 salmodiad a la gloria de su nombre, rendidle el honor de su alabanza,
    3 decid a Dios: ¡Qué terribles tus obras! Por la grandeza de tu fuerza, tus enemigos vienen a adularte;
    4 toda la tierra se postra ante ti, y salmodia para ti, a tu nombre salmodia.
    5 Venid y ved las obras de Dios, temible en sus gestas por los hijos de Adán:
    6 él convirtió el mar en tierra firme, el río fue cruzado a pie. Allí, nuestra alegría en él,
    7 que por su poder domina para siempre. Sus ojos vigilan las naciones, no se alcen los rebeldes contra él.

  • Evangelio

    Juan 6:35-40
    35 Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.
    36 Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis.
    37 Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera;
    38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
    39 Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día.
    40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

  • Segunda opción

  • Primera lectura

    Apocalipsis 3:14, 20-22
    14 Al Angel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios.
    20 Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.
    21 Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.
    22 El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

  • Salmo responsorial

    Salmo 122:1-9
    1 ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh!
    2 ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
    3 Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
    4 a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh.
    5 Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
    6 Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
    7 haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
    8 Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo!
    9 ¡Por amor de la Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.

  • Evangelio

    Lucas 11:9-13
    9 Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
    10 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
    11 ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra;
    12 o, si pide un huevo, le da un escorpión?
    13 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

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