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Sábado VII semana de Pascua
18 de mayo de 2013

Liturgia de las Horas: 3ra. Semana del Salterio

Color: Blanco

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Hechos 2:44-47
    44 Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común;
    45 vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno.
    46 Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón.
    47 Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.

    O también:

    Colosenses 3:12-17
    12 Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,
    13 soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.
    14 Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección.
    15 Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos.
    16 La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados,
    17 y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

  • Salmo responsorial

    Salmo 131:1-3
    1 Canción de las subidas. De David. No está inflado, Yahveh, mi corazón, ni mis ojos subidos. No he tomado un camino de grandezas ni de prodigios que me vienen anchos.
    2 No, mantengo mi alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como niño destetado está mi alma en mí!
    3 ¡Espera, Israel, en Yahveh desde ahora y por siempre!

  • Evangelio

    Lucas 12:22-31
    22 Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis:
    23 porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido;
    24 fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!
    25 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida?
    26 Si, pues, no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás?
    27 Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.
    28 Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
    29 Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos.
    30 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso.
    31 Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.

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