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III semana de tiempo ordinario
1 de febrero de 2013

Liturgia de las Horas: 3ra. Semana del Salterio

Color: Blanco

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Hebreos 10:32-39
    32 Traed a la memoria los días pasados, en que después de ser iluminados, hubisteis de soportar un duro y doloroso combate,
    33 unas veces expuestos públicamente a ultrajes y tribulaciones; otras, haciéndoos solidarios de los que así eran tratados.
    34 Pues compartisteis los sufrimientos de los encarcelados; y os dejasteis despojar con alegría de vuestros bienes, conscientes de que poseíais una riqueza mejor y más duradera.
    35 No perdáis ahora vuestra confianza, que lleva consigo una gran recompensa.
    36 Necesitáis paciencia en el sufrimiento para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido.
    37 Pues todavía un poco, muy poco tiempo; y el que ha de venir vendrá sin tardanza.
    38 Mi justo vivirá por la fe; mas si es cobarde, mi alma no se complacerá en él.
    39 Pero nosotros no somos cobardes para perdición, sino creyentes para salvación del alma.

  • Salmo responsorial

    Salmo 37:3-6, 23-24, 39-40
    3 Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz,
    4 ten tus delicias en Yahveh, y te dará lo que pida tu corazón.
    5 Pon tu suerte en Yahveh, confía en él, que él obrará;
    6 hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía.
    23 De Yahveh penden los pasos del hombre, firmes son y su camino le complace;
    24 aunque caiga, no se queda postrado, porque Yahveh la mano le sostiene.
    39 La salvación de los justos viene de Yahveh, él su refugio en tiempo de angustia;
    40 Yahveh los ayuda y los libera, de los impíos él los libra, los salva porque a él se acogen.

  • Evangelio

    Marcos 4:26-34
    26 También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra;
    27 duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo.
    28 La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga.
    29 Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
    30 Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos?
    31 Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra;
    32 pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.»
    33 Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle;
    34 no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.

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